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El cribado de pulmón con tomografía computarizada de baja dosis (TCBD) en Estados Unidos tiene un problema de acceso, no de evidencia: la mayoría de las personas elegibles nunca recibe la solicitud del estudio. Tres trabajos publicados el 22 de octubre de 2026 en el Journal of the American College of Radiology (JACR) abordan ese cuello de botella. Un programa dirigido a la atención primaria en Nueva York multiplicó la probabilidad de que se solicitara la TCBD; una intervención adaptada culturalmente para pacientes hispanos en California elevó las solicitudes del 13,3% al 50%; y un análisis del registro del American College of Radiology (ACR) mostró que puede medir cerca del 69% de los indicadores internacionales de calidad.

El punto de partida es bajo. Según un análisis de la American Cancer Society publicado en JAMA en noviembre de 2025, con datos de la National Health Interview Survey de 2024, solo el 18,7% de los 12,76 millones de estadounidenses elegibles estaba al día con el cribado de pulmón. En mamografía, la misma encuesta registró en 2021 que el 76% de las mujeres de 50 a 74 años se había hecho el estudio en los dos años previos, según los CDC. Los tres artículos buscan acortar esa distancia.

Gráfico de barras: Empower LCS elevó la solicitud de TC de baja dosis al 50% frente al 13,3% con atención habitual en pacientes hispanos
Resultados a cuatro meses del ensayo piloto Empower LCS. Datos: Bharucha M et al., J Am Coll Radiol, 2026.

LungCheck: la atención primaria como palanca

El primer estudio, dirigido por Lauren Groner (Weill Cornell Medicine, hoy en la Universidad de Miami), evaluó LungCheck, una estrategia de cambio de conducta basada en el modelo Behavior Change Wheel. Combina reuniones y materiales educativos para los médicos, entre ellos un sitio web con calculadora de paquetes-año; una hoja de ruta de implementación; un navegador de pacientes en cada centro para citas y autorización del seguro; y cambios en la historia clínica electrónica para señalar a los elegibles.

El piloto de 16 meses (2024–2025) se comparó con un periodo previo (2022–2023) en dos centros de atención primaria: un federally qualified health center (FQHC) en Queens, es decir, un centro comunitario con financiación federal que atiende a población de bajos ingresos o sin seguro, y una consulta académica en Brooklyn. Se analizaron 5.918 observaciones paciente-periodo. Entre los pacientes con elegibilidad documentada, la probabilidad de solicitud de TCBD aumentó de forma significativa en ambos: odds ratio (OR) de 2,67 (IC 95%, 1,47–4,85) en el centro académico y de 4,53 (IC 95%, 2,29–8,94) en el FQHC. El modelo combinado, ajustado por centro, edad, sexo y raza, confirmó el efecto (OR 1,95), y el personal calificó la estrategia como aceptable y factible (notas superiores a 4,4 sobre 5).

El resultado menos favorable aparece después de la solicitud. Entre quienes la recibieron, la realización del estudio bajó del 71,4% (10 de 14) al 35,7% (15 de 42) en el centro académico y se mantuvo casi igual en el FQHC (42,9% frente a 39,3%). En números absolutos se hicieron más estudios en ambos centros, pero la proporción no mejoró. «Las barreras persistentes posteriores a la solicitud de TCBD coinciden con estudios previos que identifican el conocimiento del paciente, el transporte, el seguro, la programación y la coordinación de la atención como determinantes principales de la realización del cribado», escriben los autores. Un matiz frente a la prensa especializada, que habló de 5.900 personas cribadas: los registros son observaciones paciente-periodo, no personas distintas, y el resultado fue la solicitud, no el cribado completado.

Empower LCS: adaptación cultural para pacientes hispanos

El segundo trabajo, de la Universidad de California en Irvine (primera autora Mahnur Bharucha, autora sénior Gelareh Sadigh), es un ensayo piloto aleatorizado con 60 pacientes hispanos de 50 a 80 años que cumplían los criterios de 2021 del U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF): al menos 20 paquetes-año y tabaquismo actual o abandonado en los últimos 15 años. El 35% hablaba español. El grupo control recibió atención habitual ampliada, es decir, atención habitual más un folleto de una página. El grupo Empower LCS recibió una ayuda para la decisión adaptada culturalmente, aviso al médico sobre la elegibilidad del paciente, recordatorios por mensaje de texto y apoyo para necesidades sociales relacionadas con la salud.

A los cuatro meses, la solicitud de TCBD llegó al 50% con Empower LCS frente al 13,3% en el control (p = 0,002), y las conversaciones sobre cribado con el médico pasaron del 16,7% al 40% (p = 0,045). La realización del estudio fue mayor (30% frente a 13,3%), pero sin significación estadística (p = 0,117), algo que los autores atribuyen al tamaño de la muestra. En las entrevistas, la confianza en el médico apareció como motor de la participación y la logística, como obstáculo. «Estos hallazgos respaldan intervenciones adaptadas culturalmente, de bajo costo y escalables para reducir las disparidades en la participación en el cribado», concluyen los investigadores. La lógica recuerda a la de los videos culturalmente adaptados que mejoraron el cribado de mama.

El registro del ACR frente a los indicadores de la IASLC

El tercer estudio pregunta si los programas pueden medir su propia calidad. La International Association for the Study of Lung Cancer (IASLC) definió 26 indicadores de calidad de consenso para el cribado de pulmón, 20 esenciales y 6 deseables. Los autores, con Groner como autora sénior y Ella Kazerooni entre los coautores, cruzaron cada indicador con el diccionario de datos del Lung Cancer Screening Registry del ACR, el mayor registro de este tipo en Estados Unidos, y con sus 46 medidas de desempeño clínico.

Ocho indicadores (30,8%) se pueden medir directamente, diez (38,5%) se pueden derivar y ocho (30,8%) no se pueden calcular solo con los datos del registro. Las brechas abarcan la participación en el cribado, la investigación clínica, las complicaciones de procedimientos, el tratamiento con intención curativa, la equidad diagnóstica y terapéutica y parte de los tiempos de espera. En una lectura editorial, el patrón es elocuente: un registro alimentado por la radiología ve con claridad la sala de TC, pero poco de lo que viene antes (a quién se debió invitar) y después (biopsia, cirugía), justo donde los otros dos estudios encontraron las fricciones.

Por qué el cuello de botella está en la atención primaria

En Estados Unidos la TCBD depende de la orden del médico de atención primaria, que necesita conocer los paquetes-año —un dato que la historia clínica suele registrar mal— y, en Medicare, hacer una consulta de decisión compartida antes del primer estudio. Los dos estudios de intervención muestran que actuar sobre ese paso genera solicitudes, pero que la solicitud sola no garantiza el estudio. Es el mismo patrón que vimos cuando la IA y la navegación elevaron el cribado de cáncer de pulmón y al analizar la adherencia al cribado con TC y su efecto real en la mortalidad.

Lecciones para América Latina

Todo programa nuevo enfrenta tres preguntas: quién identifica a los elegibles, quién los lleva de la solicitud al estudio y qué mide el sistema de calidad. Brasil sirve de ejemplo: no tiene un programa nacional organizado de TCBD y la TCBD no forma parte de sus directrices nacionales de cribado. Su paso más concreto es un estudio de viabilidad lanzado por el Instituto Nacional de Cáncer (INCA) el 1 de abril de 2026 con la Secretaría Municipal de Salud de Río de Janeiro: al menos 397 fumadores y exfumadores de 50 a 80 años, reclutados en el programa municipal para dejar de fumar, con dos años de seguimiento y financiación de AstraZeneca, según Agência Brasil. Los programas nacionales presentados en el WCLC 2026 sobre cómo ampliar el cribado con TCBD enfrentan versiones del mismo problema.

En nuestra lectura editorial, la caída entre solicitud y estudio indica que la navegación y las citas deben planificarse desde el inicio, igual que en el seguimiento de nódulos pulmonares. Y el análisis del registro muestra que un sistema de calidad alimentado solo con datos de imagen no puede seguir la participación ni el tratamiento.

Limitaciones y qué seguir

Ninguno de los trabajos es definitivo. LungCheck es una comparación antes y después en dos centros de Nueva York, sin grupo control, por lo que no descarta tendencias previas. Empower LCS incluyó 60 pacientes de un solo sistema de salud, usó en parte el autorreporte y su efecto ajustado sobre la solicitud tiene un intervalo de confianza amplio (OR 7,32; IC 95%, 1,97–34,16). El cruce con la IASLC indica lo que el registro podría medir, no el desempeño de los programas. Lo próximo: un ensayo aleatorizado por conglomerados de LungCheck y Empower LCS/Call+, piloto en reclutamiento en UC Irvine y Emory que añade navegación telefónica para quien no se haya hecho el estudio a los cuatro meses.

Fuente: The Imaging Wire — Better Lung Screening Strategies. Estudios: Groner LK et al., LungCheck, JACR 2026; Bharucha M et al., Empower LCS, JACR 2026; Stoel G et al., registro del ACR e indicadores de la IASLC, JACR 2026.