Dos estudios, dos lecturas sobre el cribado pulmonar
Dos nuevos estudios publicados esta semana ofrecen lecturas parcialmente contradictorias sobre el avance del cribado de cáncer de pulmón con tomografía computarizada de baja dosis (LDCT). Uno muestra que la adherencia al examen en Estados Unidos rozó el 25% de la población elegible en 2024. El otro indica que, en condiciones del mundo real, el cribado podría no reducir la mortalidad por todas las causas tanto como sugirió el histórico National Lung Screening Trial (NLST).

La adherencia sube seis puntos porcentuales en dos años
Publicado en JAMA Internal Medicine, el primer estudio analizó datos de 26.100 personas encuestadas por el Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS) en 2024 y los comparó con la cohorte de 2022. El resultado: la prevalencia de cribado con LDCT al día subió al 24% frente al 18% dos años antes, una mejora de seis puntos porcentuales. La diferencia entre hombres y mujeres se redujo a apenas medio punto porcentual, lo que sugiere un avance relativamente neutral en cuanto al género.
El subgrupo entre 65 y 69 años hizo el grueso del trabajo: la adherencia llegó al 33%, con un salto de nueve puntos sobre 2022. Es coherente tanto con la elegibilidad por Medicare como con la mayor facilidad logística de esa franja para acceder a estudios preventivos. Aun así, el cribado pulmonar sigue muy por detrás de programas establecidos: mama (80%), cuello uterino (75%) y colorrectal (67%) tienen una cobertura mucho más alta.
El dato incómodo: mortalidad mayor en el mundo real
El segundo estudio, publicado en JAMA Network Open, agrega un matiz importante. Investigadores evaluaron la efectividad del cribado dentro del programa del Veterans Health Administration (VA), uno de los más consolidados de Estados Unidos. Compararon a 732 personas cribadas en el VA con datos del NLST, mirando la mortalidad por todas las causas a cinco años.
Los números fueron incómodos: la mortalidad en el grupo VA fue 2,5 veces mayor que en el NLST (24% versus 9,7%) y el riesgo proporcional ajustado llegó a triplicarse (HR = 2,98). Los autores señalan que, aunque los pacientes del VA cumplían los mismos criterios de elegibilidad del NLST, estaban más enfermos en la línea de base, lo que limita la capacidad de captar el beneficio de largo plazo del cribado. Es decir, los criterios formales pueden ocultar una heterogeneidad clínica que cambia el impacto real del programa.
Por qué esto cambia la forma de pensar el cribado
El NLST estableció en 2011 que el cribado con LDCT en grandes fumadores reducía la mortalidad por cáncer de pulmón cerca de 20% y la mortalidad por todas las causas en torno al 7%. A partir de esa evidencia, Medicare empezó a reembolsar el examen en 2015. Lo que sugieren estos nuevos estudios es que extrapolar directamente los hallazgos del NLST a la práctica rutinaria puede sobreestimar el beneficio, sobre todo en poblaciones con mayor carga de comorbilidad cardiovascular y respiratoria.
Esa advertencia vale tanto para Estados Unidos como para programas incipientes en otros países. Alemania, por ejemplo, es el país más reciente en lanzar cribado pulmonar organizado de base poblacional. En América Latina aún no hay programas públicos de LDCT, pero servicios privados y rutas de medicina preventiva han comenzado a ofrecer el examen a pacientes seleccionados — siempre con la advertencia de que las ganancias en mortalidad dependen de una buena estratificación de riesgo y de un flujo definido para nódulos sospechosos.
Implicaciones para la radiología y la gestión de la imagen
Para el radiólogo que trabaja en cribado, los nuevos datos resaltan tres puntos prácticos. El primero es la importancia de protocolos rigurosos de clasificación de nódulos, idealmente Lung-RADS, con flujo claro de seguimiento. El segundo es el papel creciente de la IA para cuantificación volumétrica de nódulos y detección de hallazgos oportunistas — calcificaciones coronarias, enfisema, enfermedad intersticial —, en línea con la discusión sobre hallazgos incidentales en TC de pulmón. El tercero es la necesidad de informes estructurados que permitan comparar exámenes seriados con rapidez y estandarización.
Desde el punto de vista de gestión, los hallazgos del VA refuerzan que el beneficio real depende de estratificación clínica y coordinación multidisciplinaria. Un programa que detecta lesiones pero falla en llevar al paciente a biopsia, estadificación y tratamiento pierde gran parte del impacto esperado. Antes de escalar el volumen de LDCT vale planificar alianzas con neumología y oncología, y revisar cómo el PACS soporta la comparación serial — tema también vinculado a estrategias de eficiencia de interpretación.
Los límites de los números
Vale tener en cuenta las limitaciones. El estudio del BRFSS depende de autorreporte, lo que puede sobreestimar la adherencia. La cohorte del VA tiene un perfil propio — alta prevalencia de tabaquismo intenso, comorbilidades y contexto socioeconómico distinto — y puede no representar a la población general. La mortalidad por todas las causas es más conservadora que la mortalidad específica por cáncer, pero también más sensible a factores externos como cardiopatía y EPOC.
El mensaje para el sector es equilibrar entusiasmo con prudencia. La adherencia creciente es buena noticia, pero el seguimiento de resultados del mundo real debe tratarse como un ciclo continuo de mejora, no como un punto final.
Perspectivas: cribado organizado, IA y estratificación refinada
El futuro probable combina tres frentes. Primero, expansión de programas organizados de cribado en más países, con criterios de elegibilidad ajustados al riesgo real y no solo a edad y paquetes-año. Segundo, integración de IA tanto para detección como para predicción de riesgo basada en patrones pulmonares y hallazgos oportunistas. Tercero, una estratificación clínica más fina antes del cribado, que incorpore comorbilidades, expectativa de vida y capacidad de tratamiento.
Esa combinación tiene potencial de aumentar los años de vida ajustados por calidad — métrica más relevante para los sistemas de salud — en lugar de solo elevar el volumen de exámenes. Para los sistemas que aún diseñan sus primeros programas, esta es una ventana útil para definir protocolos locales que aseguren que cada examen realizado se traduzca en un beneficio clínico concreto.
Fuente: The Imaging Wire




