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En la tomografía preoperatoria del cáncer de páncreas, la vía y la forma en que el tumor invade los nervios fuera de la glándula pueden distinguir a pacientes con pronósticos muy distintos. En un estudio retrospectivo de 89 pacientes operados por adenocarcinoma ductal de páncreas (PDAC), publicado en European Radiology, la invasión del plexo nervioso extrapancreático (EPNI) por la vía PPC2, que conduce a la arteria mesentérica superior, y el patrón de «masa con estriación» se asociaron con una supervivencia global mucho menor. La mediana fue de 19,5 meses con afectación de la vía PPC2 y de 51,4 meses sin ella; con masa con estriación, de 8,5 meses, frente a 48,8 meses sin ese patrón.

La primera autora es Kathy Truong, de la University of Miami Miller School of Medicine, con coautores en Miami, Belgrado (Serbia) y Chicago. El artículo se publicó en línea el 22 de octubre de 2026, y el título habla de cáncer «en estadio temprano» porque las asociaciones se mantuvieron en los tumores en estadio I.

Gráfico de barras: supervivencia global mediana de 19,5 frente a 51,4 meses con y sin vía PPC2 y de 8,5 frente a 48,8 meses con y sin masa con estriación en la TC de cáncer de páncreas
Supervivencia mediana con y sin cada hallazgo de EPNI en la TC preoperatoria. Gráfico: RT Medical, con datos de Truong K et al., European Radiology, 2026, según Diagnostic Imaging.

Cómo se hizo el estudio con 89 pacientes

De 265 casos de «tumor pancreático» de la base institucional entre 2010 y 2020, quedaron 89 tras excluir tumores que no eran PDAC (102), enfermedad metastásica difusa (73) y un duplicado. Todos tenían PDAC confirmado por anatomía patológica y TC multidetector con protocolo de páncreas antes de la resección; 54 eran hombres y la mediana de edad fue de 66 años.

Dos radiólogos experimentados, cegados a los desenlaces, clasificaron la EPNI por vía (PPC1, PPC2, anterior o raíz del mesenterio) y por morfología (reticular fina, reticular gruesa, nodular o masa con estriación). La supervivencia se comparó con log-rank estratificado por estadio y con modelos de Cox ajustados por edad, sexo y margen quirúrgico.

PPC2 y masa con estriación: las cifras

La TC mostró EPNI en 65 de los 89 pacientes (73%), y el hallazgo se asoció con menor supervivencia global (p < 0,001), también en el estadio I (p < 0,001). La vía PPC2 y la masa con estriación se asociaron, cada una, con peor supervivencia (p < 0,001 en ambos casos) y siguieron siendo significativas en el estadio I (p = 0,003 y p < 0,001).

El resumen no incluye las razones de riesgo ni las medianas. Según el relato de Diagnostic Imaging sobre el texto completo, en el análisis multivariable la vía PPC2 se asoció con un riesgo de muerte más de 2,5 veces mayor, y la masa con estriación, con uno más de 2,6 veces mayor. «La asociación constante entre la afectación del PPC2 en la TC y los desenlaces adversos de supervivencia refuerza el papel de la diseminación por el PPC2 como biomarcador de imagen clínicamente relevante en el PDAC», escriben los autores.

Qué es la invasión del plexo nervioso extrapancreático

El adenocarcinoma de páncreas tiene una afinidad poco común por los nervios: la invasión perineural aparece en la mayoría de las piezas quirúrgicas, y el tumor puede seguir los haces nerviosos fuera de la glándula. Esos haces forman plexos que unen la cabeza del páncreas con los ganglios celíacos y con el plexo que envuelve la arteria mesentérica superior (AMS). La nomenclatura procede de una descripción quirúrgica de 1958, de Yoshioka y Wakabayashi: plexus pancreaticus capitalis 1 y 2.

De forma simplificada, el PPC1 une la porción superior y medial de la cabeza del páncreas con el ganglio celíaco derecho, cerca del tronco celíaco. El PPC2 nace en el proceso uncinado y acompaña a la arteria pancreaticoduodenal inferior hasta el plexo de la AMS. En la TC, la invasión neural se ve como tractos, reticulación o nódulos de partes blandas en la grasa entre el páncreas y las arterias; en el patrón de masa con estriación, del tumor salen estrías hacia la AMS. La inflamación, el edema y la fibrosis pueden imitar estos hallazgos, por lo que la lectura depende de la experiencia y de una buena técnica.

Margen R0, neoadyuvancia y criterios de la NCCN

El margen de la AMS figura entre los que con más frecuencia quedan afectados en la cirugía del cáncer de cabeza de páncreas, y la arteria no se reseca de rutina. Cabría pensar que la vía PPC2 empeora la supervivencia solo porque dificulta la resección R0. El estudio apunta a otra cosa: ambos hallazgos predijeron la mortalidad con independencia de un margen positivo. Para los autores, esto sugiere que no anticipan una resección técnicamente difícil en el margen de la AMS, sino que pueden reflejar «un tumor agresivo o infiltración microscópica».

Los criterios de resecabilidad de la NCCN se basan en el contacto del tumor sólido con los vasos: en la cabeza del páncreas, el contacto con la AMS de hasta 180° define enfermedad limítrofe (borderline), y uno mayor, localmente avanzada. La plantilla de informe de la Society of Abdominal Radiology y la American Pancreatic Association ya pide describir aparte la estriación de la grasa periarterial, pero la clasificación ignora la vía y la morfología de la invasión neural. En la enfermedad resecable, la NCCN ya admite neoadyuvancia ante características de alto riesgo, como un CA 19-9 muy elevado, un tumor grande o dolor intenso. Los autores plantean que la vía PPC2 y la masa con estriación podrían llevar a priorizar la quimioterapia neoadyuvante, «aunque se necesitan más estudios».

Para la radioterapia, la región entre el tronco celíaco, la AMS, la vena porta/mesentérica superior y la aorta, el llamado «triángulo», concentra la invasión perineural y buena parte de las recidivas locales; su cobertura electiva es uno de los puntos de la guía actualizada de la ASTRO para páncreas, y los volúmenes del artículo sobre delineación y planificación de la radioterapia en cáncer de páncreas ya incluyen las regiones celíaca y de la AMS. Como lectura editorial, un marcador validado de diseminación por el PPC2 podría ayudar a seleccionar candidatos a tratamiento preoperatorio. El estudio no evaluó la radioterapia.

Qué cambia para quien informa TC de páncreas

Nada en el estudio exige equipos nuevos. Se usó TC con protocolo de páncreas, con cortes finos, fases pancreática y portal y reconstrucciones multiplanares y de proyección de máxima intensidad (MIP). Para los servicios de América Latina, la lección es de técnica y de informe: una TC de abdomen de rutina dificulta ver tractos finos alrededor de la AMS, e indicar si hay EPNI, por qué vía y con qué patrón enriquece la discusión multidisciplinaria.

Los patrones de lectura bien definidos también sirven de referencia para herramientas automatizadas, como los modelos ya probados en la detección precoz del cáncer de páncreas con IA. Para quienes no llegan a la cirugía avanzan la radioterapia adaptativa guiada por RM y la radioterapia en dosis ablativas.

Limitaciones: muestra pequeña y seguimiento incompleto

Los autores consideran preliminares los resultados. Además de los límites de un diseño retrospectivo unicéntrico, reconocen la cohorte reducida, la pérdida de seguimiento de cerca del 20% de los pacientes y la diferencia en la mediana de seguimiento entre los grupos con y sin EPNI. Repartir 65 casos entre cuatro vías y cuatro patrones genera subgrupos pequeños y estimaciones de riesgo inestables.

Solo se incluyeron pacientes operados, y el periodo 2010-2020 abarca cambios en el uso de la neoadyuvancia. El resumen no indica cuántos recibieron tratamiento antes de la cirugía ni la concordancia entre lectores, clave para saber si la clasificación es reproducible. Faltan validación externa multicéntrica, correlación con la patología del plexo y estudios que comprueben si actuar sobre estos hallazgos mejora los desenlaces.

Fuente: Diagnostic Imaging — Key Features with EPNI on CT May More than Double Mortality Risk in Pancreatic Cancer. Artículo original: Truong K et al., European Radiology, 2026.