La tomografía de tórax de baja dosis (TCBD) realizada para el cribado de cáncer de pulmón detectó enfisema en el 76,7% y calcio coronario en el 65,1% de los 2.361 participantes de un programa de cribado en Nueva York, y la mayoría de los casos de enfisema nunca había sido diagnosticada. El estudio retrospectivo, publicado en septiembre en el Journal of the American College of Radiology (JACR) por un equipo de Weill Cornell Medicine y NewYork-Presbyterian, muestra además que el examen cambió la atención: el uso de cuidados pulmonares casi se duplicó y el de cuidados cardiovasculares subió 20 puntos porcentuales en los 12 meses siguientes.

Qué midió el estudio del JACR
El trabajo, liderado por la radióloga Lauren K. Groner y firmado también por Puello, Onyebeke, Thomas, Marulanda Corzo, Andrade, Haile, Saleh, Pena, Green y Pinheiro, revisó los informes de la TCBD basal de todos los inscritos en el programa de cribado de tres hospitales del sistema NewYork-Presbyterian entre 2015 y 2022. La cohorte tenía una edad mediana de 64 años y un 52% de hombres, el perfil típico de fumadores y exfumadores elegibles para el cribado.
Los autores buscaron dos biomarcadores de imagen en los informes: enfisema, como marcador de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y calcificación de arteria coronaria (CAC), como marcador de enfermedad cardiovascular. Luego cruzaron esos hallazgos con la historia clínica para ver qué ocurrió en los 12 meses posteriores al estudio, comparando la atención antes y después con la prueba de McNemar, y usaron regresión logística para evaluar asociaciones con determinantes sociales de salud individuales y del código postal de residencia.
Los números principales, todos del artículo:
- enfisema identificado en el 76,7% y CAC en el 65,1% de los participantes;
- según la cobertura de The Imaging Wire, el 87% de los pacientes con enfisema no tenía diagnóstico previo;
- los cuidados pulmonares (espirometría, derivación a neumología, rehabilitación, cesación tabáquica) pasaron del 24,4% al 45,8% tras el estudio;
- los cuidados cardiovasculares subieron del 42,6% al 63,3% (ambos p < 0,001);
- entre quienes tenían CAC hubo más pruebas de esfuerzo, ajustes de medicación, imagen cardíaca y derivación a cardiología, aunque el total de «nuevos cuidados cardiovasculares» no difirió respecto de quienes no tenían CAC.
Los determinantes sociales pesaron en el enfisema, no en el calcio
La parte más original del estudio es el análisis de equidad. Vivir en un código postal con menor ingreso familiar mediano aumentó la probabilidad de enfisema un 57% (OR ajustado 1,57; IC 95% 1,22–2,02), y una mayor inseguridad alimentaria la elevó un 52% (OR 1,52; 1,20–1,94). Para el calcio coronario, en cambio, ningún determinante social mostró asociación, lo que sugiere que la exposición al tabaco y la pobreza concentran su daño en el pulmón, mientras que la aterosclerosis responde a factores más distribuidos, como edad, lípidos y genética.
Tras el estudio, el panorama se volvió más matizado. Entre los pacientes con enfisema, residir en una zona de alta pobreza se asoció con más cuidados pulmonares (OR 1,74; 1,25–2,42), posiblemente porque esos pacientes tenían enfermedad más avanzada y sintomática. Entre los pacientes con CAC, un menor nivel educativo en el código postal se asoció con menos cuidados cardiovasculares (OR 0,76; 0,60–0,98; p = 0,033). Los autores usan ese dato para defender vías de derivación estandarizadas, que no dependan de que el paciente sepa pedir una consulta.
Qué significa «calcio coronario» en una TC sin sincronización cardíaca
Este es el punto técnico que merece contexto. El puntaje de Agatston clásico se mide en una TC sincronizada con ECG, con cortes finos y protocolo dedicado. La TCBD de cribado se adquiere sin sincronización, con cortes más gruesos y el corazón en movimiento, por lo que no genera un Agatston formal. Aun así, las calcificaciones son visibles, y la práctica consolidada, avalada por la Society of Cardiovascular Computed Tomography y el American College of Radiology, es clasificarlas visualmente en una escala ordinal (ausente, leve, moderada, grave) o mediante estimación semicuantitativa. Varios estudios muestran que esa lectura visual en TC no sincronizada predice eventos cardiovasculares de forma comparable al puntaje formal, y Lung-RADS contempla el modificador «S» justamente para señalar hallazgos clínicamente relevantes más allá del nódulo.
El enfisema, por su parte, aparece en la TC como áreas de baja atenuación (típicamente por debajo de -950 UH) y puede graduarse visualmente con la clasificación de la Fleischner Society (traza, leve, moderado, confluente, destructivo avanzado) o cuantificarse por software. Cabe una salvedad importante: el enfisema en la imagen no es sinónimo de EPOC, que exige espirometría con obstrucción al flujo aéreo. Por eso el estudio trata el hallazgo como biomarcador que justifica una evaluación, no como diagnóstico cerrado, y eso es exactamente lo que refleja el salto en la realización de espirometrías.
La lógica es la misma del cribado oportunista que comentamos cuando una radiografía lumbar reveló calcificación aórtica grave en pacientes en diálisis: el estudio ya se hizo por otro motivo, la información está en la imagen y desperdiciarla es una decisión.
Sin IA, solo con radiólogos y equipo
Un detalle que destaca The Imaging Wire es que el estudio no usó ninguna herramienta de software para clasificar enfisema o calcio: ni algoritmos de IA ni seguimiento longitudinal automatizado. Toda la detección provino del informe estructurado del radiólogo y del equipo de navegación del programa. Eso refuerza un argumento práctico: el «estudio de tórax integral» no depende de tecnología costosa, sino de un informe estandarizado, un protocolo de comunicación de hallazgos y una vía de derivación definida.
Al mismo tiempo, es razonable esperar que la IA amplíe la ganancia. Las herramientas de cuantificación automática de CAC y de enfisema ya cuentan con autorización regulatoria y pueden generar un número reproducible en cada estudio de cribado, reduciendo la variabilidad entre lectores. Extraer más valor de cada TC es también la idea detrás de enfoques como la IA radiómica que lee riesgo de cáncer en TC consideradas normales. Y la falla de seguimiento sigue siendo el eslabón débil: el caso del nódulo de 8 mm olvidado que terminó en cáncer en estadio 4 muestra lo que pasa cuando un hallazgo se informa pero nadie lo sigue, y el mismo riesgo aplica al enfisema y al CAC.
Relevancia para Brasil y América Latina
En Brasil, el cribado de cáncer de pulmón con TCBD todavía es incipiente. No existe un programa nacional en el sistema público SUS, y las iniciativas existentes son pilotos o proyectos institucionales, aunque la Sociedad Brasileña de Neumología y Tisiología y el Colegio Brasileño de Radiología recomiendan el estudio para la población de riesgo. La prevalencia de tabaquismo en adultos bajó a cerca del 9% según la encuesta Vigitel, pero la bolsa de exfumadores con décadas de exposición es grande, y el estudio PLATINO estimó la EPOC en torno al 15% de los habitantes de São Paulo mayores de 40 años, con fuerte subdiagnóstico. El panorama es similar en buena parte de América Latina, donde los programas de cribado pulmonar apenas comienzan.
En ese escenario, el argumento de «un estudio, tres enfermedades» tiene peso económico: si cada TCBD entrega también estratificación cardiovascular y detección de EPOC, la relación costo-beneficio de implantar el cribado mejora, como se discutió en nuestra cobertura del WCLC 2026 sobre cómo escalar el cribado pulmonar con TCBD. Y la adherencia, que analizamos cuando mostramos que la adherencia al cribado pulmonar con TC viene en aumento, gana un motivador adicional para el paciente.
Limitaciones
El diseño es retrospectivo y de un único sistema de salud urbano, con determinantes sociales medidos sobre todo por código postal y no por datos individuales. La prevalencia de enfisema del 76,7% es alta y probablemente refleja la inclusión de cualquier grado, incluso traza, en el informe. El punto central, reconocido por los propios autores, es que el estudio demuestra más utilización de cuidados, no mejores desenlaces: falta demostrar que la espirometría, la estatina o la consulta desencadenadas por la TCBD reducen hospitalizaciones o mortalidad. El artículo completo está disponible en JACR.
Fuente: The Imaging Wire | JACR (DOI 10.1016/j.jacr.2026.09.013)




