Una estación PACS de lectura consume en promedio 238 W en uso y sigue demandando 175 W cuando el computador entra en suspensión, según un estudio publicado el 22 de septiembre en la revista Cureus. En un departamento académico con 105 estaciones, eso equivale a 25 kW con todo activo y todavía 18,4 kW con los equipos ociosos. Solo el apagado completo del PC reduce la carga a 2,4 kW. El trabajo, difundido por AuntMinnie, lo firman Anna Luisa Kühn, Alexander A. Bankier y colegas.

Cómo el estudio midió el consumo
Los autores partieron de una constatación sencilla: la literatura sobre la huella de carbono de la radiología se concentra en TC y RM, y casi nadie ha medido de forma metódica el consumo de las estaciones de lectura, que son muchas más que los equipos. Dos radiólogos de planta hicieron las mediciones entre diciembre de 2024 y enero de 2025, con un medidor de energía externo intercalado entre el tomacorriente y la estación.
Se evaluaron tres configuraciones reales: una estación de la sala de informes de imagen cardiotorácica, una de mamografía y una armada para lectura remota en la casa de uno de los radiólogos. Las tres usaban el mismo computador (HP Z440), con combinaciones distintas de monitores Barco de grado diagnóstico, monitores Lenovo de uso general y micrófono de dictado. Cada estación se midió en cinco modos: activa, informando y dictando; PC en suspensión con monitores en standby; PC totalmente apagado con monitores en standby; y las dos transiciones de vuelta al estado listo para informar. Cada combinación se repitió tres veces, para un total de 45 mediciones.
Los modos estáticos se midieron en ventanas de 10 minutos y se extrapolaron a potencia media. La variabilidad entre repeticiones fue baja y sin diferencia estadística, e incluir o excluir la estación de mamografía tampoco cambió el resultado. Aun así, la mamografía quedó fuera del cálculo departamental: en la institución esas estaciones no pueden apagarse de noche porque pasan por inspecciones de calidad remotas.
Los números por estación y por departamento
Por estación, los valores medios fueron 238 W activa, 175 W en suspensión y 23 W con el PC apagado. Salir de la suspensión tomó cerca de 1,5 minutos, con un promedio de 290 W. Encender desde el apagado completo tomó 5,7 minutos en promedio, con gran variación entre mediciones. Multiplicados por las 105 estaciones del departamento, los valores llegan a 24,99 kW en operación plena, 18,37 kW en suspensión y 2,41 kW apagadas. La razón entre el modo activo y el apagado es de 10,35 veces; entre suspensión y apagado, de 7,61 veces.
Para hacer intuitiva la magnitud, el estudio compara la demanda con electrodomésticos: una hora del departamento en operación plena equivale a poco más de ocho horas de un aire acondicionado de 3 kW.
El dato más útil para la rutina es el tiempo de equilibrio (break-even): cuánto tiempo debe permanecer la estación en un modo de bajo consumo para que el ahorro compense la energía necesaria para volver a encenderla. Los autores calcularon 6,67 minutos para la suspensión y 5,86 minutos para el apagado completo. Dicho de otro modo, cualquier pausa superior a unos siete minutos ya justifica bajar el consumo de la estación, y el apagado total se paga prácticamente en el mismo intervalo.
Lectura técnica: la suspensión no está suspendiendo
Lo que llama la atención es la poca distancia entre activa (238 W) y suspensión (175 W). En los dos modos de bajo consumo los monitores están en standby, así que la diferencia de 152 W entre suspensión y apagado viene esencialmente del computador. Es una lectura nuestra, no una conclusión del artículo, pero un PC en suspensión verdadera (estado S3 del estándar ACPI) suele consumir pocos vatios. Un valor cercano a 150 W sugiere que la máquina no llega a una suspensión real, algo frecuente en estaciones corporativas por políticas de energía bloqueadas por TI, tarjetas gráficas profesionales que no se apagan, agentes de gestión remota o la activación por red habilitada. El propio resumen del artículo describe este modo como «logged off», lo que refuerza la idea de que cerrar sesión no equivale a ahorrar.
Como ejercicio ilustrativo propio con los números del estudio: si las 105 estaciones pasaran 16 horas al día en suspensión en lugar de apagadas, la diferencia sería de unos 16 kW, aproximadamente 255 kWh por noche y más de 90 MWh al año. El valor real depende de cuántas estaciones quedan efectivamente ociosas y de la escala de turnos, pero muestra por qué el tema merece entrar en el inventario energético del servicio.
El hallazgo dialoga con lo que analizamos sobre cómo el monitor diagnóstico ya no es solo una pantalla: calibración DICOM, control remoto de QA y agentes de gestión amplían lo que hace la estación y también lo que consume fuera de horario.
Qué cambia en la práctica para los servicios de imagen
La primera medida es barata: medir. Un medidor de enchufe cuesta poco y permite repetir el protocolo en una o dos estaciones típicas del propio servicio. La segunda es trabajar con TI para que la política de energía sea real, con suspensión S3 funcional o apagado programado fuera de horario y encendido automático antes del primer turno para no retrasar el inicio de la lectura. La tercera es separar las excepciones: estaciones de mamografía sujetas a QA remoto, estaciones de guardia 24 horas y servidores no siguen la misma regla.
En América Latina, donde muchos servicios trabajan con guardias y telerradiología, la regla debe respetar la escala: una estación de sala usada solo en horario laboral es candidata obvia al apagado nocturno; una de guardia, no. La reorganización de la estación de informe y de la sala de lectura es un buen momento para incluir el criterio energético en el proyecto, junto con iluminación y climatización. Y cualquier cambio en rutinas de apagado debe coordinarse con la arquitectura del PACS, las colas de pre-búsqueda y las ventanas de mantenimiento, como vimos en integración PACS, perfiles IHE y disaster recovery.
Limitaciones y lo que falta saber
Los propios autores enumeran las restricciones. El estudio proviene de un único centro académico, midió solo tres estaciones con el mismo modelo de PC y usó ventanas de 10 minutos que pueden no captar la variación de carga al abrir estudios grandes, como TC multifásica o tomosíntesis. Quedaron fuera las estaciones administrativas y de TI, y la extrapolación a 105 unidades supone que todas se comportan como las tres medidas. Por último, el artículo informa potencia y no el consumo anual en kWh ni las emisiones de carbono, que dependen de la matriz eléctrica de cada región.
Aun con esas salvedades, el estudio aporta lo que faltaba: números medidos, factores de conversión entre modos y un tiempo de equilibrio fácil de comunicar al equipo. El mensaje de fondo es directo: el radiólogo hace pausas, pero la estación PACS casi nunca.




