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El éxodo de radiólogos del VA (Department of Veterans Affairs) no es un problema local de Washington, DC: es sistémico. Una fuente interna del VA relató al sitio especializado The Imaging Wire que los departamentos de radiología de todo el país «fueron diezmados», algunos perdiendo la mitad de sus radiólogos, y que el National Teleradiology Program, la retaguardia de informes de todo el sistema, pasó de unos 120 médicos a 62. Los centros médicos de Houston, Dallas y San Antonio y varias unidades de Florida están en la lista.

Radiólogo sale de la sala de informes mientras una alerta interna del National Teleradiology Program del VA pide ayuda con 730 estudios STAT vencidos
Alerta interna del National Teleradiology Program reproducida por The Imaging Wire: 730 estudios STAT en la lista (más de 270 tomografías), vencidos hasta 10 horas. Imagen: The Imaging Wire

Es el tercer capítulo de una historia que este blog viene siguiendo. En agosto mostramos cómo el veto al teletrabajo de 2025 precipitó las salidas y luego el informe de la OIG que confirmó la pérdida de cuatro de los cinco radiólogos del DC VAMC, además del jefe del servicio. La pregunta que quedó abierta era si Washington era una excepción. La respuesta que llega ahora es no.

El teletrabajo fue el detonante; salario y carga son la causa

Según la fuente, la orden de volver a la oficina fue un factor «menor». El motor del éxodo es un círculo vicioso: cada salida aumenta la carga de quienes se quedan, que empiezan a mirar al sector privado, donde la misma carga paga mucho más. El tope salarial del VA es de 400.000 dólares al año. La encuesta de remuneración más reciente, que analizamos hace una semana, situó el promedio del radiólogo estadounidense en 610.000 dólares. Es una brecha del 53%.

El informe de la OIG sobre Washington ya había registrado el mecanismo a escala local: el exjefe de radiología describió una productividad «más del doble de lo esperado» antes de irse. Según la auditoría de la OIG sobre el programa de teleradiología, publicada en diciembre de 2025, las dudas sobre la congelación de contrataciones y la flexibilidad laboral a inicios de ese año hicieron que el programa perdiera 10 candidatos de tiempo completo y unos 20 candidatos a contratos por producción.

National Teleradiology Program: de 120 a 62 radiólogos

El NTP opera desde Menlo Park, California, adscrito al VA Palo Alto Health Care System, e informa estudios de todo el país por la noche, los fines de semana y los feriados. Cuando un hospital del VA pierde a sus radiólogos, la cola se desvía hacia allí. Después de que la dirección exigiera que los radiólogos del turno diurno cubrieran también noches y fines de semana alternos, las renuncias se aceleraron. Según la fuente, el programa llegó a tener unos 120 radiólogos; hoy son 62.

En el año fiscal 2024, el NTP procesó 1,08 millones de estudios STAT (urgentes) y cumplió la meta de una hora en el 78,9% de ellos; en los 363.830 estudios de rutina, la meta de 48 horas se alcanzó en el 69,3%. Ya en el verano de 2024, antes del éxodo actual, el programa tuvo que recortar un 15% del volumen de rutina y suspender la lectura de urgencias en horario laboral para contener la acumulación. Las cifras constan en la auditoría de la OIG.

Informe STAT en 10 horas: el impacto en el paciente

El VA fija un tiempo de informe (TAT) de una hora para los estudios STAT. La fuente relata que ese tiempo llegó a 10 horas. «¡Imagine no recibir diagnósticos críticos de pacientes de urgencias hasta 10 o 12 horas después!», dijo a The Imaging Wire. El mensaje interno reproducido en la imagen de arriba da la dimensión del problema: 730 estudios urgentes en la lista, más de 270 de ellos tomografías, con el plazo vencido hasta 10 horas.

No es un caso aislado. La OIG confirmó retrasos en la entrega de informes STAT en dos unidades que inspeccionó (9 de los 13 casos revisados) e identificó una tendencia al aumento de las demoras en los 288 reportes de seguridad del paciente analizados entre octubre de 2023 y febrero de 2025. Fuera del VA, el tiempo de informe ya venía subiendo: un estudio mostró un aumento del 177% en una década en Estados Unidos. En el VA, sin embargo, hablamos de TC de cráneo, angiotomografía pulmonar y abdomen agudo, exámenes en los que 10 horas no son un inconveniente administrativo.

170 centros médicos y 9,1 millones de veteranos: el tamaño del problema

La Veterans Health Administration es el mayor sistema integrado de salud de Estados Unidos: 170 centros médicos, 1.193 unidades ambulatorias y más de 9,1 millones de veteranos inscritos. Una carta divulgada por el Comité de Asuntos de Veteranos del Senado en octubre de 2025, que pedía a la OIG investigar la teleradiología, traía un dato revelador: de las 115 unidades del VA que tenían radiología diagnóstica presencial en septiembre de 2024, 50 habían perdido al menos un radiólogo y 21 habían perdido más de una cuarta parte del equipo.

Un médico del VA en el noroeste del país estimó ante The American Prospect que la agencia ya perdió cerca del 37% de sus radiólogos. Es una estimación sin confirmación oficial, pero coherente con los relatos de Texas y Florida. La conclusión de The Imaging Wire es directa: el problema es endémico del sistema y, con la brecha salarial creciendo, no va a retroceder por la política de trabajo remoto.

Teleradiología privada y consolidación: la salida más cara

Sin radiólogos propios, el VA recurre a prestadores externos pagados por hora o por estudio, los llamados fee basis y community care. Un médico de Washington describió al Prospect un «sistema de remiendos» de contratistas caros. Y el mercado al que el VA tercerea es justamente el que se está consolidando y pagando más: la compra de Everlight por Radiology Partners por 715 millones de dólares muestra una teleradiología privada capitalizada disputando a los mismos radiólogos que el VA no logra retener. Cada informe tercerizado cuesta más de lo que costaría un salario competitivo, y alimenta el círculo.

El paralelo iberoamericano: sanidad pública y fuga a la privada

España tiene unos 9,15 radiólogos por cada 100.000 habitantes, alrededor de un 15% menos que la media europea, y la crisis de los cribados de mama en Andalucía a fines de 2025, con 2.317 mujeres afectadas por demoras injustificadas en el diagnóstico, llevó la escasez al terreno político y costó el cargo a la consejera de Salud. En La Rioja se documentaron radiografías y resonancias pendientes de informe durante meses. En América Latina, la teleradiología se convirtió en la respuesta habitual de los hospitales públicos que tienen tomógrafo pero no quien informe, con una oferta de especialistas fragmentada y concentrada en las capitales.

El NTP es una advertencia para todos esos sistemas: una central nacional de informes hereda la escasez en lugar de resolverla si la remuneración y las condiciones de trabajo de los médicos que la sostienen no acompañan.

Qué observar en los próximos meses

Tres recomendaciones de la OIG siguen abiertas: priorizar la cobertura de las vacantes de radiólogo, buscar nuevos mecanismos de reclutamiento y retención y exigir planes de contingencia a las unidades. Ninguna toca el tope de 400.000 dólares, que depende del Congreso. Los indicadores son objetivos: la plantilla del NTP, la proporción de informes STAT en una hora y el gasto en prestadores externos. Si la fuente de The Imaging Wire tiene razón, los tres irán en la dirección equivocada en los próximos trimestres.

Fuente: The Imaging Wire