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Un tribunal de California archivó los cargos contra una mujer señalada por intentar envenenar a su esposo, un radiólogo, con un desatascador de cañerías. La decisión, dictada el 29 de mayo, reaviva un caso que tuvo gran repercusión nacional en Estados Unidos y deja al descubierto lo frágil que puede ser un proceso cuando hay fallos en la presentación de pruebas.

Martillo de juez sobre un bloque de sonido, simbolo de una decision judicial
Un juez archivó los cargos por segunda vez, citando pruebas ocultadas al gran jurado. (Imagen ilustrativa)

Qué decidió el tribunal

En 2023, un gran jurado había imputado a la dermatóloga Yue «Emily» Yu, MD, PhD, por cuatro delitos graves. Ahora, un juez de California anuló la imputación al concluir que la Fiscalía del Condado de Orange ocultó pruebas al gran jurado que tomó la decisión, según informó la CNN. Es la segunda vez que se archivan los cargos en el caso.

Los representantes de la defensa sostienen que los miembros del jurado probablemente no habrían hallado causa probable para imputarla si hubieran tenido acceso a todos los hechos relevantes. «La doctora Yu ha mantenido su inocencia desde el principio. Ahora puede empezar a recuperar lo que más importa: su familia, sus pacientes y su vida», declaró el abogado Scott Simmons.

Las acusaciones originales

El caso comenzó en abril de 2022, cuando el entonces marido de Yu, el radiólogo Jack Chen, MD, dijo haber notado un sabor extraño en su bebida. Ante la persistencia del problema, habría instalado una cámara en la cocina de la casa familiar, en Irvine, California. En tres ocasiones en julio de 2022, el dispositivo habría registrado a Yu vertiendo una sustancia de un frasco de desatascador en la bebida dejada sobre la encimera.

Según las autoridades locales, Chen comenzó a sufrir úlceras estomacales tras el supuesto envenenamiento. Recogió muestras de la bebida y las entregó al Departamento de Policía de Irvine; el FBI habría confirmado la presencia de productos químicos domésticos. Yu fue detenida en agosto de 2022 bajo sospecha de envenenamiento y quedó en libertad tras pagar una fianza de 30.000 dólares.

La versión de la defensa

Los abogados de Yu niegan que intentara envenenar a su marido. Según la defensa, ella estaba vertiendo el producto como una trampa para matar hormigas en la cocina —un método que el propio marido habría sugerido—, en medio de un divorcio litigioso. Relatos anteriores identificaban la bebida como té; la información más reciente de la CNN la describe como limonada.

Simmons afirmó además, en 2023, que las evidencias médicas serían incompatibles con la afirmación de que Chen ingirió el desatascador. «Como se sabe, el Drano es una sustancia cáustica. Una persona tendría lesiones graves al consumirlo», dijo. La defensa también sostiene que Chen nunca acudió a urgencias por las supuestas lesiones y que la fiscalía habría omitido el informe de un químico del FBI que indicaba que las muestras eran «bebibles».

La otra parte y los próximos pasos

Las autoridades, sin embargo, afirmaron que tienen previsto seguir adelante con el caso y cuestionan la base de la decisión judicial. «Creemos en la fuerza de las pruebas en este caso y en la conducta profesional de nuestros fiscales», declaró Kimberly Edds, directora de asuntos públicos de la Fiscalía del Condado de Orange. «Seguiremos litigando esto ante un tribunal mientras buscamos justicia.»

Chen, que tenía 53 años en el momento del incidente, ya finalizó el divorcio tras diez años de matrimonio y obtuvo la custodia íntegra de los dos hijos de la pareja. Ejerció la radiología intervencionista y diagnóstica en Tarzana, California, vinculado a varios centros médicos. Yu, cuya licencia médica sigue activa en el estado, mantiene su inocencia; la defensa acusa a Chen de haber fabricado el episodio para obtener ventaja en la disputa por la custodia.

Por qué interesa a la comunidad médica

Más allá de su atractivo dramático, el episodio toca cuestiones sensibles para la profesión médica: la exposición pública de los profesionales sanitarios, el peso de una acusación penal sobre una carrera y la importancia del debido proceso. No es la primera vez que la rutina de un radiólogo llega a los titulares por motivos extraclínicos; recientemente informamos del caso de una pareja que demandó a un radiólogo por un supuesto ictus no detectado, otra intersección entre la medicina y los tribunales.

Casos así recuerdan que la vida profesional del médico no es inmune a las presiones personales y jurídicas, un trasfondo que se suma a los retos ya conocidos de la especialidad, desde las largas jornadas hasta las incertidumbres sobre el futuro de quienes eligen la radiología. Mientras la justicia estadounidense decide los próximos pasos, conviene la cautela: hasta ahora, lo que existe son cargos archivados y una acusada que se declara inocente.

Desde el punto de vista jurídico, el caso ilustra un principio esencial: la forma en que se presentan las pruebas al jurado puede ser tan decisiva como el fondo de la propia acusación. Omitir elementos favorables a la defensa bastó, en este caso, para tumbar toda la imputación, un recordatorio de que el debido proceso protege tanto a la sociedad como al acusado.

Fuente: Radiology Business