Dosimetría en el accidente de Goiânia: un desafío sin precedentes
La dosimetría en el accidente radiológico de Goiânia con cesio-137 enfrentó retos técnicos extraordinarios. Desde que las autoridades identificaron la contaminación en septiembre de 1987, quedó claro que numerosas personas habían sido irradiadas mediante combinaciones diversas de exposición externa, contaminación cutánea e incorporación interna del radionúclido. Para una visión completa del accidente, consulte nuestra guía completa sobre el accidente radiológico de Goiânia.

Se emplearon tres técnicas principales: dosimetría interna mediante bioensayo y conteo de cuerpo entero, dosimetría citogenética por análisis de aberraciones cromosómicas, y dosimetría externa basada en reconstrucción de escenarios y efectos biológicos observados. Cada enfoque enfrentó limitaciones prácticas significativas — desde laboratorios diseñados para muestras de baja actividad que debieron procesar materiales intensamente radiactivos, hasta la dificultad de separar la irradiación externa de la dosis continua generada por el cesio-137 depositado internamente.
En Este Artículo
- 1. Dosimetría Interna: Bioensayo y Conteo de Cuerpo Entero
- 2. Modelado por Edad y Dosis Comprometida
- 3. Azul de Prusia y Decorporación
- 4. Dosimetría Citogenética
- 5. Dosimetría Externa y Reconstrucción
- 6. La Escala de la Contaminación Interna
- 7. Lecciones para la Dosimetría en Emergencias Radiológicas
Dosimetría Interna: Bioensayo y Conteo de Cuerpo Entero
Las vías potenciales de contaminación interna incluían inhalación, ingestión y absorción a través de heridas. Los datos de monitoreo de aire confirmaron posteriormente que la inhalación no constituyó una vía principal. La acción inmediata se concentró en estimar la incorporación de cesio-137 mediante muestras de orina y heces.
La intensidad de la contaminación generó obstáculos operativos considerables. A los niveles de radiactividad prevalentes, cada muestra debía recolectarse con rigor absoluto para evitar contaminación cruzada. Las muestras se recogían en Goiânia y se enviaban por vía aérea al laboratorio del IRD (Instituto de Radioprotección y Dosimetría) en Río de Janeiro. Muchas muestras iniciales eran tan radiactivas que un simple medidor portátil ya registraba lecturas elevadas — este método sencillo sirvió tanto para triaje hospitalario como para identificar muestras que requerían manejo especial.
Se prepararon estándares de cesio-137 específicos para bioensayo de orina y heces. Una necesidad inesperada surgió cuando se identificaron bebés con contaminación interna: fue necesario desarrollar un fantoma para pañales desechables, algo sin precedente en la literatura de protección radiológica.

A principios de noviembre de 1987, un contador de cuerpo entero diseñado específicamente para medir las altas tasas de dosis de los pacientes fue instalado en el Hospital General de Goiânia. Las personas identificadas con contaminación interna fueron monitoreadas periódicamente, con frecuencia proporcional a la incorporación estimada y al tratamiento de descontaminación en curso. Tres pacientes del Hospital Naval Marcílio Dias en Río de Janeiro fueron medidos en la instalación del IRD antes de regresar a Goiânia, y los resultados fueron consistentes con los obtenidos en la instalación improvisada de Goiânia.
Modelado por Edad y Dosis Comprometida
Dado que personas de un amplio rango de edades habían sido contaminadas — desde recién nacidos hasta adultos —, el equipo adoptó modelos específicos por edad para proporcionar datos clínicamente relevantes: tasas de excreción, incorporación estimada y perfiles de dosis comprometida en diferentes períodos.
El modelo se basó en publicaciones del Oak Ridge National Laboratory (ORNL-TM-8265 y ORNL-TM-8385). Se produjeron modelos para seis biotipos: recién nacido, 1 año, 5 años, 10 años, 15 años y adulto.
Dosis comprometida a 70 años por incorporación unitaria de Cs-137
Los valores demuestran cómo la fisiología de cada grupo etario afecta la retención y la dosis resultante.
| Biotipo | Porcentaje restante a los 15 días | Dosis comprometida (Gy·Bq⁻¹) |
|---|---|---|
| Recién nacido | 66,7% | 3,85 × 10⁻⁸ |
| 1 año | 44,5% | 7,82 × 10⁻⁹ |
| 5 años | 54,7% | 7,13 × 10⁻⁹ |
| 10 años | 61,1% | 7,22 × 10⁻⁹ |
| 15 años | 74,5% | 9,76 × 10⁻⁹ |
| Hombre adulto | 82,1% | 9,94 × 10⁻⁹ |
| Mujer adulta | 82,1% | 8,22 × 10⁻⁹ |
Fuente: The Radiological Accident in Goiânia, IAEA, 1988 (Table III)
Un dato notable: el recién nacido presenta la mayor dosis comprometida por unidad de actividad incorporada — aproximadamente cuatro veces superior a la de un adulto. Esto se debe a la menor masa corporal y al metabolismo acelerado. El porcentaje de retención a los 15 días, sin embargo, es menor en niños de 1 a 5 años, reflejando una vida media biológica más corta en esos grupos.
Azul de Prusia y la Aceleración de la Decorporación
El accidente de Goiânia produjo los niveles más altos de contaminación interna por cesio-137 registrados clínicamente. De las aproximadamente 112.000 personas monitoreadas, 249 presentaron contaminación externa. La descontaminación externa funcionó en individuos con poca o ninguna contaminación interna, pero en pacientes con depósito interno significativo, la sudoración causaba recontaminación continua de la piel.
La tasa de dosis individual más alta por cesio-137 interno se acumulaba a una tasa inicial de 0,25 Gy/día — una cifra alarmante que exigía intervención inmediata.
El Azul de Prusia (Radiogardase®) fue administrado a 46 personas. Las dosis variaron de 1 g/día a 10 g/día. La dosis inicial para adultos fue de 3 g/día en tres tomas iguales. Para pacientes cuya incorporación superaba cinco veces el límite anual de incorporación de cesio-137, la dosis inicial osciló entre 4 y 6 g/día. Los niños recibieron inicialmente 1,0 a 1,5 g/día.
Los análisis radioquímicos mostraron que el aumento en la dosis de Azul de Prusia elevaba la radiactividad en las muestras fecales. Las mediciones de cuerpo entero confirmaron que dosis mayores aceleraban la decorporación. En condiciones normales, el cesio se elimina predominantemente por orina (80% orina, 20% heces). El Azul de Prusia invirtió esta proporción: en algunos pacientes, la relación heces:orina alcanzó 4:1.
Tras estos estudios, los adultos y adolescentes más gravemente contaminados recibieron 10 g/día en ocho a diez tomas, mientras que los niños recibieron 3 g/día en tres tomas. No se observaron efectos colaterales significativos; los niveles séricos de potasio se mantuvieron estables en evaluaciones biseminales. El único efecto adverso fue estreñimiento en pocos pacientes, controlado con dieta y laxantes.
Diuréticos: un intento fallido
Diecisiete pacientes recibieron diuréticos — furosemida (40 mg/día) o hidroclorotiazida (50-100 mg/día) por vía oral. Sin embargo, los datos del análisis urinario demostraron la ineficacia de los diuréticos para decorporar cesio-137, y su administración fue descontinuada. Para más detalles sobre el manejo médico, consulte nuestro artículo sobre la respuesta médica a las víctimas del accidente.
Dosimetría Citogenética: Aberraciones Cromosómicas
El análisis de aberraciones cromosómicas fue una herramienta esencial para estimar las dosis de radiación en los pacientes más gravemente expuestos. Las técnicas citogenéticas indicaron que las dosis de los pacientes del Hospital Naval Marcílio Dias variaron de 1 Gy a 7 Gy.
Estas estimaciones, aunque complicadas por la irradiación continua del cesio-137 depositado internamente, resultaron útiles para el pronóstico y para anticipar problemas clínicos asociados a la depresión medular. En la práctica, el manejo médico se basó en el curso clínico individual de cada paciente, no predominantemente en la dosimetría citogenética.
Cuatro pacientes que recibieron GM-CSF (factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos) fallecieron con dosis estimadas entre 4 y 6 Gy. Los cuatro sobrevivientes tratados con GM-CSF tenían dosis menores (2,5–4,4 Gy). Un dato llamativo: dos pacientes con dosis altas (6,2 y 7,1 Gy) que no recibieron GM-CSF sobrevivieron a pesar de la depresión medular grave.
Dosimetría Externa: Reconstrucción y Efectos Biológicos
La dosimetría externa se basó en la reconstrucción de escenarios de exposición y en la evaluación de los efectos biológicos observados. Las lesiones cutáneas inducidas por radiación se observaron en 19 de los 20 pacientes hospitalizados. Los relevamientos sobre las lesiones revelaron tasas de dosis de hasta 15 mSv/h, y una niña de 6 años presentó una tasa de dosis promedio de 3 mSv/h en contacto con la piel.
La evolución de las lesiones aportó información dosimétrica valiosa. Inicialmente los pacientes presentaron edema, eritema, bronceado y descamación seca. Hacia el 12 de octubre, las lesiones mostraban secado y reepitelización, confirmando lesión superficial por radiación beta. Tres semanas después aparecieron lesiones profundas en diez pacientes, indicativas de daño gamma en tejidos profundos. Para conocer cómo ocurrió el accidente y la respuesta inicial, consulte los artículos dedicados.
La Escala de la Contaminación Interna
Para dimensionar la operación dosimétrica: aproximadamente 112.000 personas fueron monitoreadas en Goiânia. Las muestras diarias de orina y heces de los pacientes hospitalizados generaron un volumen analítico sin precedentes. Todos los fluidos corporales y excreciones debieron recolectarse y almacenarse, con medidas estrictas de control mantenidas durante los tres meses de hospitalización.
La dosis acumulada por el personal médico se mantuvo por debajo de 5 mSv durante todo el período — un resultado que demuestra la eficacia de los protocolos de protección radiológica adoptados bajo condiciones extraordinarias.
Lecciones para la Dosimetría en Emergencias Radiológicas
El accidente de Goiânia demostró que la dosimetría en emergencias radiológicas de gran escala exige flexibilidad, improvisación y un enfoque multimodal. Ninguna técnica aislada fue suficiente: el bioensayo proporcionó datos cuantitativos de incorporación, la citogenética estimó dosis de cuerpo entero, y la reconstrucción de escenarios complementó las lagunas.
La necesidad de modelos dosimétricos específicos por edad fue una contribución directa de la experiencia de Goiânia. La validación a gran escala del Azul de Prusia como agente de decorporación, con dosis muy superiores a las previamente estudiadas, estableció protocolos que continúan siendo referencia internacional. Para los profesionales de radioprotección, el legado dosimétrico de Goiânia refuerza que los laboratorios de referencia deben poder escalar rápidamente y que la integración entre datos clínicos y dosimétricos resulta indispensable para orientar el tratamiento.

