Lo que la RM encuentra en el dolor escapular también aparece sin dolor
Los hallazgos de resonancia magnética en pacientes con dolor en la escápula se superponen con los
que ocurren en la población que simplemente envejece, según un estudio publicado el 16 de octubre de
2026 en Interventional Pain Medicine. El equipo encabezado por Chetan Potu, de la
Universidad de Stanford, en California, identificó la patología en C5-C6 y la tendinopatía del
supraespinoso como los hallazgos más prevalentes, justamente los dos que la literatura ya asocia con
la edad.
La conclusión de los autores es una advertencia de interpretación, no una condena del estudio:
«Los hallazgos incidentales de RM en la columna y el hombro aumentan con la edad y, por lo tanto, los
hallazgos de RM en pacientes con dolor escapular deben interpretarse con cautela, dentro del contexto
clínico apropiado.»

Por qué el dolor escapular es un problema difícil de imagen
El dolor en la región escapular puede originarse en varias fuentes: raíz nerviosa cervical,
articulación glenohumeral, manguito rotador, articulación escapulotorácica, musculatura
periescapular, columna torácica o dolor referido visceral. Identificar correctamente el origen
importa porque define la estrategia intervencionista: un bloqueo de raíz, una infiltración
subacromial, un bloqueo facetario o un abordaje muscular son procedimientos distintos con blancos
distintos.
En la práctica, la historia clínica y la exploración física guían la mayoría de las decisiones, y
la RM entra cuando el dolor escapular aislado no mejora con el tiempo. Lo que faltaba, señalan los
autores, era información sobre cuándo el clínico decide pedir resonancia, qué región solicita y qué
anomalías aparecen con más frecuencia. El estudio se diseñó para cubrir ese vacío.
Diseño y cifras
Se incluyeron 503 pacientes atendidos en un único centro entre 2015 y 2025 que acudieron a
consultas de ortopedia por dolor escapular. De ellos, 284 se hicieron al menos una resonancia. La
distribución por región revela el patrón de solicitud: columna cervical en 203 casos, hombro en 106,
columna torácica en 76 y escápula propiamente dicha en apenas 22.
Como la suma supera el número de pacientes, algunos se hicieron más de un estudio. Los autores
plantean la hipótesis con honestidad: «Aunque el motivo de la imagen adicional no se evaluó en el
presente estudio, es posible que los hallazgos de la primera RM no explicaran suficientemente la
etiología del dolor escapular, o que el tratamiento de esa región anatómica no mejorara el dolor
escapular.» Dicho de otro modo, el segundo estudio suele ser consecuencia de un primero que no
respondió la pregunta clínica.
La prevalencia de los hallazgos y el problema de la especificidad
Los hallazgos más frecuentes fueron tendinopatía del supraespinoso (88%), estenosis foraminal en
C5-C6 (66%) y cambios degenerativos en C5-C6 (65%). Todos mostraron asociación significativa con la
edad (p < 0,01 en todos los casos), pero no con el sexo, un resultado que refuerza estudios
previos sobre el aumento de la prevalencia de tendinopatía del supraespinoso y de enfermedad del
manguito rotador a lo largo de la vida.
En el extremo opuesto, los hallazgos menos comunes fueron bursitis escapulotorácica (0%) y
cambios degenerativos de la columna torácica (del 0% al 7%). Y, de forma notable, el equipo no
observó asociación entre la lateralidad del dolor escapular y la de los hallazgos de la columna
cervicotorácica: el dolor de un lado no predijo alteración del mismo lado.
Ese conjunto dibuja el problema con claridad. Un hallazgo presente en el 88% de una población
seleccionada por dolor, fuertemente dependiente de la edad y sin correlación con el lado
sintomático, tiene baja especificidad para explicar la queja. Puede estar presente y ser
irrelevante.
Implicaciones prácticas para el informe y la derivación
Para el radiólogo, la lección es de redacción. Describir tendinopatía del supraespinoso o
estenosis foraminal en C5-C6 sin matizar cuán prevalentes son esos cambios en el grupo de edad del
paciente entrega al clínico un dato que parece explicativo y muchas veces no lo es. Un informe que
registra el hallazgo y añade que es común en asintomáticos de la misma edad resulta más útil, y
reduce la probabilidad de que el estudio se convierta en justificación de un procedimiento con el
blanco equivocado.
Para quien organiza el flujo, el dato de 284 estudios en 503 pacientes, con varias regiones
solicitadas, apunta a desperdicio potencial. Conviene evaluar si un protocolo de indicación más claro
reduciría el encadenamiento de estudios, la misma discusión de eficiencia que planteamos al tratar
el costo de las repeticiones en resonancia.
Y el tema conecta directamente con el debate más amplio sobre
cómo manejar los hallazgos incidentales,
donde la presencia de una alteración no equivale a causalidad.
Limitaciones y qué vendría después
El diseño es retrospectivo, de un solo centro, y abarca una década en la que cambiaron los
protocolos de RM y los criterios de informe. No hubo grupo control de pacientes sin dolor escapular
sometidos a los mismos estudios, que sería la prueba directa de la hipótesis de superposición; los
autores se apoyan en la comparación con la literatura. Tampoco se evaluó el desenlace: no se sabe si
los pacientes que se hicieron RM evolucionaron mejor.
Los propios investigadores piden estudios prospectivos con indicación e interpretación
estandarizadas, capaces de determinar la utilidad clínica de la imagen en este escenario. Es el tipo
de pregunta que la radiología musculoesquelética viene enfrentando en otras articulaciones, incluso
con herramientas cuantitativas, como mostramos al tratar la
radiómica para graduar la osteoartritis,
y que ganará relevancia a medida que la imagen se vuelva más accesible y el riesgo de hallazgo
incidental aumente en la misma proporción.
Fuente: AuntMinnie — MRI shows features of scapular pain in patients




