Un estudio de costo-efectividad publicado en JAMA Network Open el 8 de julio de 2026 respalda que el cribado del cáncer de pulmón con tomografía computarizada de baja dosis (LDCT) tiene sentido en Singapur — y sugiere que, a mediano plazo, el país debería mirar más allá de los fumadores de alto riesgo. Realizado por Ruijie Li y John Abisheganaden, vinculados al National Healthcare Group y a la Lee Kong Chian School of Medicine, el trabajo modeló cuatro estrategias de tamizaje y concluyó que empezar por fumadores y exfumadores es la prioridad inmediata, pero que extender el examen a no fumadores seleccionados puede ser económicamente viable en cuanto existan buenos modelos de riesgo para poblaciones asiáticas.

Qué mostró el estudio de Singapur
Los autores construyeron un modelo de Markov con nueve estados de salud y ciclos anuales, aplicado a adultos de 30 a 100 años, estratificados por sexo y estado de tabaquismo. Las entradas del modelo provinieron de las tablas de vida de Singapur de 2023-2024 y del registro nacional de cáncer de 2019-2023, lo que ancla el análisis en datos locales reales y no solo en extrapolaciones internacionales.
Se compararon cuatro estrategias: ningún cribado; el protocolo alineado con la USPSTF de 2021 (tamizaje anual de fumadores y exfumadores con al menos 20 paquetes-año, de 50 a 80 años); un modelo universal anual al estilo del estudio TALENT (50 a 74 años); y una propuesta ampliada para Singapur, con cribado universal bienal de 50 a 75 años. El umbral de costo-efectividad adoptado fue de 100 mil dólares de Singapur por año de vida ajustado por calidad (QALY).
La estrategia de la USPSTF resultó la más eficiente en costos — alrededor de 8,7 mil dólares por QALY en hombres y 6,5 mil en mujeres —, pero cubriría solo cerca del 8% de los hombres y el 2% de las mujeres, dejando aproximadamente el 37% de los cánceres de pulmón fuera del alcance del tamizaje. El cribado universal bienal se ubicó en torno a 86 mil dólares por QALY, por debajo del umbral de referencia, mientras que el modelo universal anual estilo TALENT se disparó a valores considerados inviables. La recomendación final de los autores es pragmática: adoptar ya el tamizaje de fumadores y exfumadores y, en paralelo, invertir en modelos de predicción de riesgo para no fumadores asiáticos.
Por qué los no fumadores pesan tanto en Asia
El dato más llamativo es epidemiológico: en Singapur, cerca del 48% de los casos de cáncer de pulmón ocurren en personas que nunca fumaron, y el modelo reprodujo el escenario del registro en el que el 82% de los diagnósticos ocurren en etapa avanzada (III o IV). Este perfil difiere bastante del observado en poblaciones occidentales, donde el tabaquismo domina la etiología de la enfermedad. En varias partes de Asia, las mujeres que nunca fumaron tienen un riesgo relativamente elevado, asociado a factores como predisposición genética, exposición a la contaminación del aire, tabaquismo pasivo y vapores de cocina.
Esto genera una paradoja para la salud pública: los criterios clásicos basados en la carga tabáquica, que funcionan bien en Estados Unidos y Europa, dejan fuera precisamente a una fracción enorme de los pacientes asiáticos. De ahí la apuesta de los investigadores por herramientas de riesgo personalizadas — el estudio estima que un modelo con AUROC en torno a 0,82 ya haría el cribado de no fumadores tan costo-efectivo como el tamizaje basado en el cigarrillo.
Cómo funciona la tomografía de baja dosis
La LDCT es una tomografía de tórax realizada con una fracción de la radiación de un examen convencional — típicamente en el rango de 1 a 1,5 mSv, frente a unos 7 mSv de una TC de tórax estándar — y sin uso de contraste. La idea es generar imágenes suficientemente buenas para identificar nódulos pulmonares pequeños, con el menor riesgo radiológico posible para un examen que se repite año tras año en personas asintomáticas.
Los hallazgos se clasifican con sistemas estandarizados como el Lung-RADS, que estratifica los nódulos por tamaño y características y define conductas de seguimiento. Esa estandarización es esencial para reducir la variabilidad entre radiólogos y contener uno de los principales efectos secundarios del cribado: los resultados falsos positivos, que pueden llevar a exámenes adicionales, biopsias y ansiedad. La lectura a escala también se beneficia de flujos digitales modernos, incluida la teleradiología en la nube con lectura unificada, que ayuda a distribuir la demanda de informes y a mantener la calidad en programas poblacionales.
La base de evidencia: NLST y NELSON
El fundamento de la LDCT no es nuevo. El estadounidense National Lung Screening Trial (NLST), con más de 53 mil fumadores y exfumadores de alto riesgo, demostró una reducción de cerca del 20% en la mortalidad por cáncer de pulmón frente a la radiografía de tórax. El ensayo europeo NELSON, que comparó la LDCT con la ausencia de cribado, halló una caída de aproximadamente el 24% en la mortalidad del conjunto de participantes y beneficios aún mayores entre las mujeres, del orden del 33%. Juntos, estos dos grandes estudios consolidaron el tamizaje por TC de baja dosis como una de las pocas estrategias con evidencia robusta de reducción de mortalidad por cáncer de pulmón en poblaciones de alto riesgo.
Lo que aporta el trabajo de Singapur es una capa económica y regional: toma una evidencia ya sólida de eficacia clínica y la traduce a la realidad presupuestaria y epidemiológica de un sistema de salud asiático concreto, ayudando a los gestores a decidir por dónde empezar. Modelos de riesgo cada vez más sofisticados, apoyados en inteligencia artificial — en la misma línea de lo que ya se ve en otras áreas, como los algoritmos que estiman el riesgo de cáncer de mama —, tienden a ser la pieza que falta para personalizar a quién convocar.
El escenario del cribado en América Latina
Para el público latinoamericano, el estudio es un espejo útil. En Brasil, en 2024, la Sociedad Brasileña de Cirugía Torácica, la Sociedad Brasileña de Neumología y el Colegio Brasileño de Radiología publicaron, por primera vez, directrices formales para el cribado del cáncer de pulmón. La recomendación sigue la lógica de la carga tabáquica: personas de 50 a 80 años, fumadoras o exfumadoras que dejaron el hábito hace hasta 15 años, con al menos 20 paquetes-año, deben realizar LDCT anual. Se estima que la estrategia reduce la mortalidad en torno al 20%, llegando hasta el 38% cuando se combina con la cesación tabáquica.
En la práctica, sin embargo, el cribado aún no integra las directrices nacionales del sistema público, y el acceso a la tomografía es desigual entre regiones. Existen iniciativas en marcha, como estudios piloto y propuestas legislativas en trámite, pero la región convive con el mismo desafío operativo de varios países: capacidad instalada de TC, filas de informes y necesidad de programas organizados de convocatoria y seguimiento. Las lecciones de Singapur sobre priorización y costo-efectividad son directamente aplicables a este debate.
Perspectivas y limitaciones
Conviene recordar que se trata de un estudio de modelización, no de un ensayo clínico aleatorizado. Sus resultados dependen de supuestos sobre adherencia, costos, desempeño del examen e historia natural de la enfermedad, y los cambios en esos parámetros pueden alterar las conclusiones. Aun así, el trabajo es valioso porque ordena prioridades con datos locales y señala un camino claro: empezar por lo que ya tiene evidencia fuerte e invertir en ciencia para expandir con responsabilidad.
Los próximos pasos pasan por validar modelos de riesgo para no fumadores, integrar biomarcadores y biopsia líquida al tamizaje por imagen y vigilar de cerca el sobrediagnóstico y los falsos positivos. Para radiólogos y gestores de América Latina, el mensaje central es que el cribado por LDCT es eficaz, pero exige estrategia: elegir la población correcta, estandarizar la lectura y construir la infraestructura antes de escalar.
Fuente: AuntMinnie




