La ecografía suplementaria en el cribado del cáncer de mama podría tener los días contados en la era de la tomosíntesis digital de mama (DBT). Un nuevo estudio publicado en Academic Radiology, basado en más de 103.000 exámenes de cribado, muestra que la ecografía realizada tras una tomosíntesis negativa detecta apenas 1 cáncer adicional por cada 1.000 mujeres, a costa de una tasa de falsos positivos del 98,5% y de casi dos mil biopsias, en su gran mayoría innecesarias. Para los autores, del Weill Cornell Medicine, los datos indican que ha llegado el momento de sustituir la ecografía suplementaria por métodos más sensibles, como la resonancia magnética mamaria y la mamografía con contraste.
La conclusión supone un giro relevante para la radiología mamaria. Durante décadas, la ecografía se consolidó como complemento de la mamografía 2D, sobre todo en mujeres con mamas densas, en las que la sensibilidad del examen convencional disminuye de forma notable. Los estudios de la era 2D mostraban que la ecografía suplementaria aumentaba la tasa de detección de cáncer (CDR) en 3 a 4 casos por cada 1.000 mujeres cribadas. La pregunta que responde el nuevo trabajo es directa: ¿sobrevive ese beneficio a la transición hacia la tomosíntesis? Las cifras sugieren que no.
Qué dice el estudio de Academic Radiology
Investigadores del Weill Cornell Medicine, en el NewYork-Presbyterian Hospital de Nueva York, analizaron unos 103.000 exámenes de cribado realizados entre 2014 y 2024 en mujeres sometidas tanto a tomosíntesis como a ecografía de cribado. El objetivo era medir el valor incremental real de la ecografía cuando la DBT ya había resultado negativa, exactamente el escenario en el que se ofrece como capa adicional de seguridad.
Los resultados no favorecen a la ecografía suplementaria:
- La ecografía tras una DBT negativa generó cerca de 1.900 biopsias: 19 biopsias por cada cáncer realmente diagnosticado;
- La tasa adicional de detección fue de solo 1,0 cáncer por cada 1.000 mujeres, frente a los 3 a 4 por 1.000 de la era de la mamografía 2D;
- La tasa de falsos positivos en el cribado alcanzó el 98,5%, y la de falsos positivos en las biopsias, el 94,8%;
- El valor predictivo positivo de las biopsias realizadas (VPP3) fue de apenas el 5,2%;
- Los falsos positivos costaron 652.000 dólares en ecografías de cribado y 1,16 millones de dólares adicionales en biopsias guiadas por ecografía.

Tomosíntesis frente a mamografía 2D: qué cambió
La mamografía digital 2D proyecta todo el espesor de la mama en una sola imagen. En mamas densas, el tejido fibroglandular se superpone y puede tanto ocultar tumores como simular lesiones sospechosas. La tomosíntesis, en cambio, adquiere múltiples proyecciones en arco y reconstruye la mama en cortes finos, con una visualización casi tridimensional que reduce drásticamente el efecto de superposición. El resultado está bien documentado: mayor detección de cánceres invasivos y menos rellamadas.
Precisamente esa mejora explica el papel menguante de la ecografía. Buena parte de los tumores que la mamografía 2D pasaba por alto —y que la ecografía rescataba— ahora los detecta la propia tomosíntesis. A la ecografía le queda un conjunto cada vez menor de cánceres ocultos, mientras que su conocida tendencia a señalar hallazgos benignos como sospechosos permanece intacta. El balance, según el estudio, es mucho ruido diagnóstico y muy poco diagnóstico adicional.
Resonancia mamaria y mamografía con contraste como alternativas
Para las mujeres que realmente necesitan cribado suplementario —sobre todo aquellas con mamas extremadamente densas o riesgo elevado—, los autores recomiendan priorizar métodos de mayor sensibilidad. La resonancia magnética mamaria es la referencia actual: detecta significativamente más tumores en tejido denso, como reforzó otro trabajo reciente en el que la RM mamaria superó a la mamografía en mamas densas. Los protocolos abreviados de RM, con tiempos de sala muy reducidos, hacen esta opción cada vez más viable a escala poblacional.
La mamografía con contraste (CEM) es la otra candidata: utiliza contraste yodado para evidenciar el realce vascular de los tumores, con un rendimiento cercano al de la RM, menor costo y ejecución en el propio mamógrafo adaptado. Cualquiera de las dos modalidades, argumentan los investigadores, aporta la ganancia diagnóstica real que la ecografía ya no puede ofrecer en un programa basado en DBT.
Implicaciones para la práctica clínica
Las implicaciones prácticas son considerables. En Estados Unidos, la notificación obligatoria de la densidad mamaria rige en todo el país desde 2024 y ha multiplicado las consultas sobre cribado suplementario. Si la respuesta por defecto es la ecografía, advierte el estudio, los programas acumularán biopsias, costos y ansiedad con una ganancia mínima de cánceres detectados. En América Latina, donde la tomosíntesis aún no es universal y la RM mamaria o la CEM se concentran en los grandes centros, la ecografía conserva un papel legítimo allí donde sigue siendo el único complemento accesible.
El costo del error, en cualquier dirección, es alto: los falsos positivos generan cascadas de procedimientos evitables, y los falsos negativos pueden acabar en litigios millonarios, como ilustra el caso reciente de un cáncer de mama no detectado que terminó en una indemnización de 7 millones de dólares. Ajustar la modalidad suplementaria al riesgo individual de cada paciente parece el camino más racional.
Limitaciones y perspectivas
El estudio tiene limitaciones que los propios autores reconocen: es una cohorte de un solo centro, con población y protocolos específicos, y el rendimiento de la ecografía depende notoriamente del operador y del equipo. Se necesitan datos multicéntricos y análisis formales de costo-efectividad antes de retirar el método de forma definitiva.
La tendencia, sin embargo, parece clara: cribado estratificado por riesgo y densidad, con RM abreviada y CEM ocupando el lugar de la ecografía suplementaria, e inteligencia artificial afinando la selección de candidatas. La innovación recorre además toda la línea de atención de la mama, del cribado al quirófano, como muestra la llegada del PET/CT intraoperatorio a la cirugía del cáncer de mama. Si otros centros confirman estos hallazgos, la ecografía de cribado tras una tomosíntesis negativa podría quedar como una práctica de transición heredada de la era 2D.
Fuente: The Imaging Wire




