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Quién es Kirsten Donald

Kirsten Donald, pediatra con formación en neurología infantil por la Universidad de Ciudad del Cabo, es hoy una de las principales voces globales sobre el uso de resonancia magnética para entender el impacto de factores ambientales en el desarrollo cerebral. En el ISMRM 2026 volvió al centro de atención para conversar sobre cómo el estudio longitudinal Drakenstein Child Health viene utilizando RM para mapear la relación entre adversidad temprana y estructura cerebral en niños sudafricanos — un trabajo que está reescribiendo los libros de texto sobre plasticidad neural en los primeros mil días de vida.

Niños participando en estudios de resonancia magnética para neurodesarrollo
RM pediátrica longitudinal: herramienta clave en cohortes de neurodesarrollo.

Donald es Jefa de la División de Neurología Pediátrica del Red Cross War Memorial Children’s Hospital, profesora asociada de pediatría en UCT e investigadora principal del brazo de neuroimagen del Drakenstein. El foco de su carrera es claro: usar la imagen médica para ver — e idealmente intervenir — los factores que comprometen el desarrollo cerebral antes de que cristalicen en diagnósticos psiquiátricos o neurológicos del adulto.

El estudio Drakenstein y el papel de la RM

El Drakenstein Child Health Study es una cohorte prospectiva de cerca de 1.000 pares madre-hijo reclutados en comunidades de bajos ingresos en los alrededores de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Los niños son seguidos desde el prenatal, con evaluaciones repetidas que incluyen RM cerebral en puntos críticos — neonatal, dos años, cinco años y adolescencia temprana. El dataset es único: cubre una población expuesta a factores rara vez capturados en cohortes del Hemisferio Norte, como exposición prenatal al alcohol en alta prevalencia, VIH materno tratado, tuberculosis, malnutrición y violencia doméstica.

La RM es la columna vertebral técnica de esa investigación. Usando secuencias estructurales (T1, T2), difusión (DTI) y a veces RM funcional en estado de reposo, el equipo mapea volúmenes de sustancia gris, integridad de tractos de sustancia blanca y conectividad — biomarcadores que se correlacionan con puntajes cognitivos y conductuales en el seguimiento.

Hallazgos que cambian la práctica

Tres conjuntos de resultados destacan:

  • Exposición prenatal al alcohol: incluso a niveles considerados «moderados», hay evidencia de reducción volumétrica en cerebelo, cuerpo calloso e hipocampo. El hallazgo refuerza el mensaje de salud pública contra el consumo de alcohol durante el embarazo — sin umbral seguro establecido.
  • Exposición al VIH materno: hijos de madres VIH-positivas en tratamiento, aunque no infectados, muestran patrones distintos de mielinización en las primeras semanas, sugiriendo efectos del ambiente intrauterino más allá de la virología clásica.
  • Adversidad socioeconómica: pobreza, inseguridad alimentaria y violencia doméstica se correlacionan con cambios en la conectividad funcional y el desarrollo de áreas prefrontales — un sustrato biológico para los impactos conductuales documentados desde hace décadas.

Implicaciones para la práctica radiológica

El trabajo de Donald y del grupo sudafricano refuerza un punto que los radiólogos pediátricos cada vez conocen mejor: la RM en niños no es solo diagnóstico de enfermedad — es también herramienta de monitorización y estratificación de riesgo. Para el radiólogo clínico, significa prestar más atención a hallazgos sutiles en RM neonatal e infantil, y dialogar más con pediatras y neuropediatras sobre hallazgos «subclínicos» con relevancia pronóstica.

El paralelo con la discusión sobre seguridad en RM pediátrica es directo: a medida que niños muy pequeños entran cada vez más temprano en estudios de RM, la rigidez de protocolos de seguridad en Zona IV se vuelve tan importante como la calidad técnica de la adquisición.

RM en contextos de bajos recursos: lecciones del Drakenstein

Uno de los aspectos más admirados del proyecto es haber mostrado que la investigación de neuroimagen de alta calidad es viable fuera de los hubs tradicionales (Boston, Londres, Tokio). El grupo invirtió en formación técnica local, alianzas con universidades europeas y norteamericanas e infraestructura modesta pero adecuada (RM 3T compartida con la práctica clínica del hospital). Para servicios latinoamericanos, el modelo es inspirador: investigación pediátrica de punta no exige Big Science exclusiva.

El propio ISMRM 2026 trajo avances que conectan con esa agenda. Sesiones sobre RM amplificada para pulsatilidad cerebral y radiómica en oncología mamaria mostraron que el futuro de la RM pasa por integrar técnicas funcionales avanzadas, IA y cohortes longitudinales cuidadosamente caracterizadas — exactamente la fórmula del Drakenstein.

Qué esperar en los próximos años

Donald señala que la próxima frontera es la traslación clínica: transformar biomarcadores de imagen identificados en estudios epidemiológicos en herramientas de tamizaje que guíen intervención temprana — terapia ocupacional, soporte familiar, educación parental. El desafío es metodológico (definir cortes clínicos para alteraciones sutiles de neuroimagen) y ético (evitar etiquetado prematuro de niños con base en RM).

Para el radiólogo, la lección es doble: por un lado, el protagonismo creciente de la RM en el seguimiento de niños en riesgo; por otro, la oportunidad de inscribirse en redes globales de investigación que miran a poblaciones históricamente sub-representadas en cohortes de imagen.

El modelo Drakenstein también tiene una contribución silenciosa que suele pasarse por alto: formó una generación de tecnólogos en radiología, físicos médicos y radiólogos pediátricos africanos que hoy operan los mismos servicios que publican desde la región. Ese bucle de capacitación es el retorno a largo plazo que las métricas de imagen pura rara vez capturan.

Fuente: AuntMinnie — ISMRM: Kirsten Donald on using MRI to improve children’s lives