Los surcos de la alta convexidad «apretados» en la RM cerebral de adultos mayores sin problemas cognitivos se asociaron con casi el triple de probabilidad de deterioro cognitivo en los cinco a siete años siguientes. El hallazgo, llamado THC (tightness of the high-convexity sulci), es uno de los tres componentes del patrón DESH, típico de la hidrocefalia de presión normal idiopática (HPNi), y fue analizado en 2.133 japoneses de 65 años o más por investigadores de la Universidad de Hirosaki, en un estudio publicado el 13 de octubre en la revista Radiology.

Qué evaluó el estudio de Hirosaki
El trabajo, dirigido por la médica Kana Saito, es un análisis secundario de un proyecto japonés de promoción de la salud de base comunitaria. Entre junio de 2016 y junio de 2017, los participantes se realizaron una RM de cráneo en un equipo de 3 T (GE Signa Excite, bobina de ocho canales, con secuencia volumétrica 3D ponderada en T1 de vóxel 1,0 × 1,0 × 1,2 mm, además de T2, FLAIR y T2*) y una evaluación cognitiva. De 2.390 elegibles se excluyeron 257 por falta de estudio, ausencia de datos volumétricos o artefactos de movimiento, y quedaron 2.133 personas, con mediana de edad de 69 años y 1.304 mujeres.
Dos radiólogos, con 31 y 16 años de experiencia, leyeron las imágenes de forma independiente con los subítems de la escala iNPH Radscale. El ensanchamiento de las cisuras de Silvio (ESF) y el THC se graduaron de 1 a 3 y se consideraron presentes desde el grado 2; la ventriculomegalia se definió por un índice de Evans mayor de 0,3. La concordancia entre lectores fue alta: kappa ponderado de 0,93 para ESF y 0,81 para THC.
El diagnóstico cognitivo (normal, deterioro cognitivo leve o demencia) lo realizaron neurólogos con un protocolo japonés estandarizado, con criterios de Petersen para el DCL y DSM-III-R para la demencia. Hubo una única reevaluación entre cinco y siete años después.
Cifras principales: el DESH incompleto es lo habitual
- DESH completo (los tres hallazgos): 37 participantes, 1,7%.
- DESH incompleto (uno o dos hallazgos): 988 participantes, 46,3%, casi 27 veces más frecuente que el completo.
- Sin DESH: 1.108 participantes, 51,9%.
- Prevalencia individual: ventriculomegalia 7,3%, cisuras de Silvio ensanchadas 43,6%, THC 10,2%.
En el análisis transversal, ningún hallazgo se asoció con el deterioro cognitivo ya presente al inicio tras la corrección de Holm. El ángulo calloso estrecho alcanzó una p nominal de 0,03, pero el valor ajustado subió a 0,41.
En el seguimiento, 173 de los 1.846 participantes cognitivamente normales presentaron deterioro (141 a DCL y 32 a demencia) y 24 de los 202 con DCL evolucionaron a demencia. En este análisis longitudinal, el THC fue el único hallazgo asociado al deterioro en ambos grupos: razón de probabilidades (OR) de 2,95 (IC 95%: 1,95 a 4,45) entre los normales y de 2,87 (IC 95%: 1,96 a 4,21) en la cohorte combinada de normales y DCL, ambas con p ajustada menor de 0,001. La combinación THC más ESF solo fue significativa en la cohorte combinada (OR 1,83; p ajustada de 0,04). La ventriculomegalia aislada y el DESH completo no mostraron asociación.
Los modelos se ajustaron por edad, sexo, escolaridad, hipertensión, diabetes, dislipidemia, tabaquismo, consumo de alcohol, fracción de parénquima cerebral y lesiones vasculares en la RM. Ningún participante recibió diagnóstico clínico de HPNi ni tratamiento específico durante el seguimiento.
Contexto técnico: DESH, índice de Evans y corrección de Holm
La HPNi es un síndrome del adulto mayor definido por la tríada de trastorno de la marcha, deterioro cognitivo e incontinencia urinaria, atribuido a alteraciones en la dinámica y el drenaje del líquido cefalorraquídeo. El patrón DESH (disproportionately enlarged subarachnoid space hydrocephalus) describe una redistribución de ese líquido: los ventrículos y las cisuras de Silvio se dilatan, mientras los surcos del vértice quedan comprimidos, sobre todo en el plano coronal. Ese desequilibrio ayuda a distinguir la HPNi de la atrofia difusa, en la que todos los espacios de LCR aumentan de forma proporcional.
El índice de Evans, cociente entre la anchura máxima de las astas frontales y el diámetro interno máximo del cráneo en el mismo corte axial, es el marcador más usado, pero es una medida lineal tosca del volumen ventricular. Los propios autores recuerdan que puede subestimar la ventriculomegalia, lo que ayudaría a explicar por qué no se asoció con el desenlace.
La corrección de Holm es un método secuencial para controlar la tasa de error por familia cuando se prueban muchas hipótesis. Los valores de p se ordenan de menor a mayor; el menor se multiplica por el número total de pruebas, el siguiente por ese número menos uno, y así sucesivamente. Es menos conservadora que Bonferroni, pero evita que resultados debidos al azar parezcan significativos. Aquí abarcó 11 pruebas en el análisis transversal y, en cada cohorte longitudinal, siete hallazgos individuales y cuatro combinaciones.
Para quien sigue la investigación sobre la circulación del LCR, el tema se relaciona con técnicas como el MR-AIV, que mapea el flujo cerebral vinculado al Alzheimer, y con la RM amplificada que mide la pulsatilidad cerebral con la edad.
Qué cambia para el radiólogo
El mensaje principal es práctico: el THC es un hallazgo visual, evaluable en cualquier RM de cráneo con un buen plano coronal, sin software dedicado y con buena reproducibilidad entre lectores. Según los autores, su evaluación cuidadosa puede ayudar en la estratificación temprana del riesgo. Esto sugiere que conviene describir el THC en el informe aunque la tríada DESH esté incompleta y el paciente no tenga síntomas de HPNi, algo que muchos servicios hoy omiten.
El estudio también confirma que el DESH completo es raro en la comunidad (1,7%, cerca del 1,6% de un estudio poblacional previo citado por los autores), mientras que las formas parciales aparecen en casi la mitad de los adultos mayores. En regiones con envejecimiento acelerado, como América Latina, donde la RM de cráneo se solicita con frecuencia para estudiar quejas de memoria, un vocabulario estandarizado para estos hallazgos parciales facilitaría el seguimiento y la comunicación con neurólogos y geriatras.
La evaluación del riesgo cognitivo por imagen avanza también en otros frentes, como la firma de RM que predice la progresión del DCL a la demencia precoz y el uso de IA para detectar ARIA en pacientes tratados con anticuerpos antiamiloide.
Limitaciones y la lectura del editorial
Los autores señalan que la cohorte incluye solo adultos mayores japoneses de una única región, lo que limita la generalización. El diagnóstico cognitivo fue clínico, sin una batería neuropsicológica estandarizada, y no fue posible subclasificar el DCL. El diseño añade sus propias reservas: análisis secundario sin cálculo de potencia previo, un único punto de seguimiento y una asociación observacional que no demuestra causalidad ni indica que el THC tenga valor predictivo individual. Los investigadores proponen estudios con imágenes seriadas para aclarar el mecanismo detrás del THC.
En un editorial en el mismo número, el neurorradiólogo Sven Haller, del Cornavin Medical Imaging Center de Ginebra, afirma que el trabajo amplía lo que se sabe sobre marcadores de imagen del deterioro. Prevé que las configuraciones incompletas de hidrocefalia de presión normal coexistan con frecuencia con anomalías del sistema glinfático, enfermedad neurodegenerativa y enfermedad cerebrovascular, interactuando de forma no lineal y más que aditiva. Para Haller, esa superposición puede acelerar el deterioro y confundir ensayos clínicos centrados solo en la patología del Alzheimer aislada.
La hipótesis glinfática, una red perivascular que ayudaría a eliminar desechos del cerebro, sobre todo durante el sueño, sigue en debate, pero ofrece un puente plausible entre la redistribución de LCR que se observa en el DESH y la neurodegeneración.
Referencias: Saito K et al. Radiology 2026, DOI 10.1148/radiol.253287; editorial de Haller S, DOI 10.1148/radiol.262645.
Fuente: AuntMinnie




