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Repetir secuencias de resonancia magnética por el movimiento del paciente consumió 115 horas de equipo en seis meses, el equivalente a 268 turnos de estudio perdidos, en un gran sistema de salud de Nueva York. El estudio, publicado en el Journal of the American College of Radiology (JACR) por radiólogos de la NYU Grossman School of Medicine junto con Siemens Healthineers, analizó 85.349 estudios de RM y encontró al menos una secuencia repetida en el 4,8% de ellos. El hallazgo más útil, sin embargo, es otro: repetir no siempre resuelve. En la RM de cerebro la repetición casi siempre mejoró la imagen; en la colangiorresonancia (CPRM), no aportó una ganancia estadísticamente significativa.

Gráfico de la tasa de secuencias de RM repetidas por movimiento: 9,9% en pediatría, 4,8% en total y 3,5% en mama
Proporción de estudios con al menos una secuencia repetida por movimiento, por segmento, y el costo operativo acumulado en seis meses (datos de Dogra et al., JACR 2026).

Qué midió el estudio de NYU

El trabajo, firmado por Siddhant Dogra y colegas, con Hersh Chandarana como autor sénior, es retrospectivo y abarca seis meses de estudios en equipos con analítica a nivel de secuencia, es decir, con registro de cada adquisición realizada durante el examen. El equipo identificó los estudios en los que el propio tecnólogo marcó una secuencia como repetida. Tres autores pertenecen a la división de Resonancia Magnética de Siemens Healthineers, en Erlangen, Alemania.

De los 85.349 estudios, 4.072 tuvieron al menos una secuencia rehecha. La frecuencia varió mucho según el segmento: fue máxima en pediatría (9,9%) y mínima en RM de mama (3,5%). Según el análisis de The Imaging Wire, el tiempo de repetición sumó 115 horas de equipo, o 268 turnos de agenda. Haciendo la cuenta inversa por nuestra parte, resultan unos 1,7 minutos adicionales, en promedio, por estudio afectado. Parece poco hasta que se multiplica por el volumen de un servicio grande.

La segunda parte del estudio fue una evaluación de lectura. En cerebro, cuatro lectores compararon 87 pares de secuencias (original y repetición) de 77 pacientes, puntuando calidad de imagen, confianza diagnóstica y si pedirían otra repetición. La repetición mejoró todas las métricas de forma significativa (p<0,001), pero el 19,5% de las secuencias repetidas no mejoró, y la ganancia cayó a medida que aumentaba el tiempo transcurrido del estudio. En la CPRM, dos lectores evaluaron 30 pares de 27 pacientes: la repetición no mejoró significativamente ni la calidad ni la confianza, y ambos lectores habrían pedido otra repetición en la mitad de los casos.

Por qué el cerebro responde y la CPRM no

La diferencia tiene lógica física. En el cerebro, el movimiento suele ser voluntario y episódico: el paciente gira la cabeza, traga, se acomoda. Una nueva adquisición, con mejor orientación e inmovilización, tiene buenas probabilidades de salir limpia. Además, las secuencias de cerebro son relativamente cortas y existen alternativas robustas al movimiento, como el muestreo radial del espacio k (PROPELLER/BLADE).

La CPRM depende de secuencias 3D fuertemente ponderadas en T2, en general sincronizadas con la respiración. El artefacto proviene de la respiración irregular, el peristaltismo y la dificultad para sostener la apnea, factores que se repiten en el intento siguiente. Cuando la causa es fisiológica y persistente, rehacer la misma secuencia tiende a reproducir el mismo problema, solo que con más tiempo de mesa. Los autores no detallan el mecanismo, pero el resultado respalda una lectura clara: la decisión de repetir debería depender de la región anatómica y del tipo de secuencia, no de un reflejo.

La caída del beneficio con la duración del estudio tiene además una explicación intuitiva, que es nuestra y no de los autores: un paciente cansado, incómodo o ansioso tras muchos minutos en el túnel difícilmente se quedará más quieto en el tercer intento.

¿Es bajo un 4,8%? El contexto de la literatura

La tasa es menor que la de estudios previos sobre repeticiones por movimiento, que oscilaron entre 7,5% y 30%. Un trabajo muy citado de la Universidad de Washington, también en el JACR, en 2015, estimó repetición de secuencias en cerca del 20% de los estudios y una pérdida de ingresos del orden de US$ 115.000 por equipo al año.

Hay dos explicaciones posibles, y ambas aparecen en el análisis de The Imaging Wire. La primera es metodológica: el estudio solo cuenta repeticiones marcadas por los tecnólogos, lo que probablemente subestima el total, porque no toda repetición queda registrada. La segunda es tecnológica: en la última década los servicios adoptaron protocolos más cortos, imagen paralela, compressed sensing y reconstrucción por deep learning, que reducen el tiempo de adquisición y, con él, la ventana para que el paciente se mueva.

Qué cambia en la operación de un servicio de RM

La principal recomendación de los autores es monitorear la repetición a nivel de secuencia, y no solo a nivel de estudio. Con ese dato, el gestor sabe en qué protocolo, en qué equipo y en qué turno se pierde más tiempo, y puede actuar de forma dirigida: reforzar la preparación del paciente, cambiar una secuencia cartesiana por una radial, acortar un protocolo o definir cuándo no vale la pena repetir.

En América Latina, donde la hora de resonador es cara y las listas de espera del sistema público son largas, 268 turnos en seis meses son pacientes que podrían haberse atendido. Ya mostramos que la eficiencia en RM puede elevar los ingresos por equipo hasta un 60% y que las herramientas de IA pueden recortar la espera de resonancia más de un 50%. Medir las repeticiones es un paso previo y barato a cualquiera de esas iniciativas.

La pediatría merece atención aparte. Con casi un 10% de repeticiones, es el segmento que más se beneficia de protocolos rápidos, técnicas de inmovilización y preparación lúdica, como analizamos en nuestra cobertura sobre la RM rápida en el traumatismo craneoencefálico infantil. Y el factor humano pesa: la escasez de tecnólogos, tema de nuestro artículo sobre la nueva carrera de RM de DeVry, afecta directamente la calidad de la orientación al paciente, que es la primera barrera contra el movimiento.

Limitaciones y próximos pasos

Es un estudio de un solo sistema de salud, con equipos de un fabricante y con ese fabricante entre los autores, lo que limita la generalización. La dependencia del marcado manual por parte del tecnólogo es la limitación más importante, porque subestima la tasa real. Las muestras de las evaluaciones de lectura también son pequeñas, sobre todo en la CPRM, con 30 pares, lo que obliga a ser prudentes antes de afirmar que la repetición «no funciona» en ese estudio.

Aun así, el mensaje es práctico: el movimiento sigue costando tiempo real de equipo, y no toda repetición compra calidad. La corrección prospectiva de movimiento, los sensores externos y la reconstrucción por IA deberían seguir reduciendo el problema. Mientras tanto, saber dónde se repite, y dónde repetir no compensa, ya es una ganancia operativa.

Fuente: The Imaging Wire; estudio original: Dogra S et al., J Am Coll Radiol, 2026