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El 31 de agosto de 2026 Microsoft dejó de renovar y mantener
PowerScribe 360, el programa que durante casi diez años marcó cómo se escribe el
informe radiológico en Estados Unidos. El software sigue funcionando, pero ya tiene fecha de apagado:
el fin de vida está fijado para el 31 de agosto de 2027. La consecuencia se nota
desde este semestre: servicios que llevaban una década sin evaluar proveedores de informe lo están
haciendo ahora, y muchos no eligen la opción más cómoda.

Estación de informe radiológico con varios monitores mostrando cortes de tomografía en sala oscura
Cambiar el sistema de informe toca plantillas, macros, reconocimiento de voz e integración con PACS y RIS al mismo tiempo. Foto: Pexels

Un calendario decidido por el proveedor

Toda la historia cabe en dos fechas. Las renovaciones y el mantenimiento terminaron en agosto de
2026; el soporte desaparece en agosto de 2027. PowerScribe 360 nació en Nuance, se presentó en la RSNA
de 2010 y se volvió estándar de facto al combinar reconocimiento de voz preciso con plantillas
estructuradas: en su punto más alto participaba en cerca del 75% de los estudios radiológicos
estadounidenses. Nuance lanzó PowerScribe One en 2018 como sucesor y después fue comprada por
Microsoft por unos 19.700 millones de dólares. Cuando
Microsoft anunció la retirada
de PowerScribe 360
, en marzo, el debate era la licencia perpetua convertida en suscripción. Medio
año después es un problema de gestión de proyecto.

Roni Talukdar, presidente de Radiologic Associates of Fredericksburg (Virginia), señala un efecto
inesperado: el aviso obligó a muchas organizaciones a definir por escrito qué querían de un sistema de
informe. Como un solo producto dominó tanto tiempo, sostiene, el informe apenas cambió durante una
década — una eternidad en tecnología — y el abanico actual permite intentar más cosas con
socios distintos.

Quedarse es posible y sale más caro

PowerScribe One es la vía de continuidad y varios sistemas de salud la tomarán justamente por eso. La
cuenta, sin embargo, cambió. Tessa Cook, profesora asociada y vicepresidenta de informática de
radiología en la Perelman School of Medicine de la Universidad de Pensilvania, describe el sistema de
informe como una pieza crítica de la operación y advierte que las plataformas nuevas son más caras,
con un incremento que depende del tamaño de la organización.

A cambio, el mercado no se parece al de hace 15 años. Cook enumera tres funciones que la IA
generativa volvió habituales: generación automática de la impresión diagnóstica, el llamado modo
ambiente — dictar los hallazgos en cualquier orden y dejar que el sistema los coloque en el campo
correcto de la plantilla — e integraciones mucho más sólidas entre el sistema de informe y el PACS
para intercambiar mediciones, y entre el informe y el RIS. En paralelo avanzó el
informe multimedia
interactivo
, que empuja en la misma dirección.

Hacia dónde se están moviendo

Yale New Haven Health System abandonó la solución de Microsoft después de acumular fricciones:
lentitud, problemas con las plantillas y trabas cotidianas. Melissa Davis, vicepresidenta de
informática de imagen en la Yale School of Medicine, explica que la evaluación midió usabilidad,
integración con el resto del entorno radiológico, escalabilidad y capacidad del proveedor de
evolucionar con la institución, además de preguntar a los radiólogos qué era lo que realmente los
frenaba. Eligieron Rad AI Reporting.

El grupo de Talukdar adoptó la misma plataforma en abril de 2026 tras revisar varios candidatos, y el
argumento decisivo fue ergonómico y no algorítmico: no romper la concentración visual sobre las
imágenes para escribir. En el flujo anterior había que saltar de la imagen al sistema de dictado
estructura por estructura; ahora la mirada permanece en el estudio mientras se habla. La formación
continúa y el grupo describe los tropiezos como los normales en cualquier implantación de ese tamaño.

Los proveedores repiten un mismo argumento. Sham Sokka, director de operaciones y tecnología de salud
digital de DeepHealth, filial de RadNet, defiende evaluar el informe como parte del flujo diagnóstico
completo y no como herramienta aislada: gestión de imágenes, orquestación del trabajo, hallazgos de IA
clínica, mediciones, impresiones generadas por IA, control de calidad e informe estructurado en un
mismo circuito. Michael Finke, director ejecutivo de Jacobian — empresa surgida de la unión entre
Smart Reporting y Fluency for Imaging, con sedes en Múnich y Pittsburgh —, lo dice sin rodeos: el
cambio llegó en el calendario del proveedor y no en el del cliente. Sumando implantación,
reentrenamiento, reconfiguración del flujo y pérdida de productividad, el costo real supera con mucho
la diferencia de licencia, y la tolerancia al riesgo de las instituciones en una migración forzada es
cero.

La escasez de radiólogos pesa en la decisión

El interés por software que ahorre minutos tiene una razón demográfica. Un estudio publicado en 2025
en el Journal of the American College of Radiology modeló la oferta de radiólogos en Estados
Unidos hasta 2055: había 37.482 profesionales atendiendo pacientes de Medicare en 2023 y la proyección
llega a 47.119 en 2055, un 25,7% más, si las plazas de residencia dejan de crecer, o a 52.591, un
40,3% más, si siguen aumentando. La variable sensible es el abandono: las tasas posteriores a la
pandemia quedaron muy por encima de la referencia previa y esa diferencia equivale por sí sola a 3.116
radiólogos menos en 2055. El American Board of Radiology flexibilizó en 2022 su vía alternativa de
certificación para médicos formados fuera del país, pero las restricciones migratorias recientes
limitaron el efecto. Ese contexto explica por qué
el tiempo de informe se
convirtió en métrica de gestión.

La lección que viaja es el lock-in

Fuera de Estados Unidos la lectura cambia. Mercados como el brasileño nunca dependieron de PowerScribe
360 como las prácticas estadounidenses: allí el informe suele vivir dentro de la suite RIS/PACS o
apoyarse en otro motor de reconocimiento de voz, y la adopción del informe estructurado es desigual.
La exposición, aun así, es la misma, porque el problema nunca fue el producto sino un proveedor único
fijando por su cuenta el reloj de un sistema clínicamente crítico.

Tres cláusulas reducen ese riesgo en cualquier renovación de informe, RIS o PACS. Primera:
exportación garantizada de plantillas, macros y frases predefinidas en formato documentado y legible,
con la propiedad del contenido atribuida al servicio. Segunda: obligaciones de migración por escrito y
un preaviso mínimo en caso de discontinuación, indicando quién paga el rehacer de las integraciones
HL7, DICOM SR e historia clínica. Tercera: protección de precio durante un número definido de ciclos,
porque el salto de costo aparece en la renovación y no en la firma. Conviene recordar además que el
contenido del informe no es homogéneo, como muestra la
variabilidad entre radiólogos en
el informe de TC de pulmón
: cambiar de plataforma también es una oportunidad de revisar
plantillas.

Qué vigilar hasta agosto de 2027

No existe una cifra pública fiable sobre cuántos servicios ya migraron ni cuántos se quedaron con
PowerScribe One. Las estimaciones de plazo que circulan, de cuatro a seis meses entre el inicio del
proyecto y la puesta en marcha, proceden de proveedores interesados y hay que leerlas con esa reserva.
Lo verificable es más concreto: si el aumento de costo se confirma en las renovaciones de 2027, si las
funciones generativas resisten el volumen clínico real y si esta ola de cambios concentra todavía más
el sector. Elizabeth Bergey, directora clínica de Rad AI, propone un diagnóstico barato antes de
comprar: localizar dónde se pierde el tiempo hoy, sea esperando al sistema, corrigiendo errores de
reconocimiento de voz, peleando con plantillas o saltando entre demasiadas aplicaciones para cerrar un
informe. Detalles menores uno a uno que, multiplicados por miles de estudios, se vuelven capacidad
instalada.

Fuente: Radiology Today