Epic comenzó a distribuir en su base instalada Care Everywhere Diagnostic Image Exchange, una función que permite a hospitales de organizaciones distintas intercambiar estudios en calidad diagnóstica —TC, radiografía, resonancia— con un clic y sin recurrir a un CD. El anuncio, del 13 de agosto, apunta a uno de los cuellos de botella más persistentes y más banales de la radiología: el paciente que llega a la consulta cargando un disco.
Qué cambia técnicamente
Epic ya permitía desde años compartir informes radiológicos escritos e imágenes de calidad de referencia: archivos livianos, con menos detalle, baratos de almacenar y suficientes para dar contexto clínico. Lo que faltaba era la parte pesada: las imágenes en calidad diagnóstica, que viven en el PACS, fuera de la historia clínica electrónica.

El flujo ahora funciona en dos pasos. El médico usa las imágenes de referencia para localizar exactamente qué estudio necesita y, con un clic, recupera la versión en calidad diagnóstica, que se importa automáticamente al PACS local y se abre en el flujo de lectura habitual. Lo que lo hace posible es la adopción de estándares abiertos —FHIR y DICOMweb— sobre los canales de interoperabilidad que la red Care Everywhere ya operaba.
Ese detalle es el corazón de la noticia. Intercambiar imágenes entre instituciones siempre fue técnicamente posible; el problema es que cada ruta usaba un camino propietario. DICOMweb estandariza las operaciones RESTful sobre DICOM —consultar, recuperar y enviar estudios por HTTP— y sustituye integraciones a medida por llamadas predecibles. Sin eso, quedaban el CD, una VPN punto a punto o una red de intercambio de imágenes contratada aparte.
El tamaño del problema que se busca resolver
«Care Everywhere Diagnostic Image Exchange da a los clínicos la capacidad de entregar atención más rápida y elimina carga administrativa», declaró Matt Doyle, director de interoperabilidad de Epic. «Somos los primeros en adoptar estándares abiertos de intercambio de imágenes a escala, y estamos abogando por que TEFCA —el marco federal de interoperabilidad— adopte estos estándares, para que cualquier sistema de salud en Estados Unidos pueda intercambiar imágenes diagnósticas.»
La mención a TEFCA (Trusted Exchange Framework and Common Agreement) no es retórica. El marco federal estadounidense, organizado en redes calificadas de información en salud, hoy trata esencialmente documentos clínicos y datos estructurados: la imagen diagnóstica queda fuera de su alcance. Mientras eso siga así, cada proveedor de historia clínica resuelve el problema dentro de su propio ecosistema, lo que ayuda a quien está en la misma plataforma y no resuelve el intercambio entre plataformas rivales.
Según Epic, «como resultado, los sistemas de salud cargan con la recuperación manual de imágenes, y millones de pacientes en EE. UU. todavía llevan sus imágenes en CD de consulta en consulta». La empresa agrega un dato elocuente: sus alertas de solicitud duplicada, que desde años señalan cuando un estudio ya fue realizado en otra institución, evitan más de 21.000 estudios repetidos por año. Hasta ahora la alerta decía que la imagen existía, sin entregarla. La nueva función cierra esa brecha.
Por qué un estudio repetido es más que desperdicio
Conviene explicitar la cadena de daños, porque suele subestimarse. Repetir una TC de abdomen porque la anterior es inaccesible significa una nueva dosis de radiación ionizante, otra carga de contraste yodado sobre la función renal, más tiempo de tomógrafo consumido en un parque que ya opera con lista de espera y un nuevo costo para el pagador. Súmese la demora: el paciente espera la readquisición en lugar de avanzar hacia la decisión terapéutica.
Para el radiólogo hay una ganancia menos obvia: el comparativo. Buena parte de la radiología oncológica y de seguimiento depende de comparar con el estudio previo; sin él, el informe pierde poder discriminativo y el lenguaje se vuelve necesariamente más vago. Tener el estudio antiguo dentro del PACS local, y no en la pestaña de un visor externo, cambia la calidad de lo que se puede afirmar.
Hay además un efecto de continuidad ligado a un problema que ya cubrimos: la fragmentación de los sistemas heredados. La acumulación de arquitecturas antiguas de PACS es justamente lo que convierte cada integración en un proyecto, tema que exploramos al mostrar cómo la radiología paga hoy su ventaja digital temprana. La lectura distribuida padece del mismo mal, como describe nuestra cobertura sobre teleradiología en la nube y el fin de la lectura en silla giratoria.
El empuje regulatorio detrás
El anuncio de Epic no ocurre en el vacío. El 27 de julio, los CMS lanzaron el grupo de trabajo Diagnostic Imaging Acceleration, apodado «Ditch the Disk», centrado en hacer que el intercambio electrónico de imágenes entre organizaciones sea realmente fluido, según informó el American College of Radiology en una actualización del 6 de agosto. La iniciativa federal se modela sobre la campaña homónima liderada por el ACR desde 2019, junto con la RSNA y otras entidades del sector, que venía presionando por estándares de datos y articulación política.
El nuevo grupo se inscribe en una iniciativa más amplia de ecosistema tecnológico en salud, construida sobre compromisos voluntarios de la industria en torno a interoperabilidad y acceso del paciente a sus registros. «Voluntario» es la palabra que define el techo del avance: sin exigencia regulatoria, la adopción depende del incentivo comercial, y un proveedor de historia clínica tiene poco incentivo natural para facilitar que los datos salgan hacia un competidor.
Qué implica fuera de Estados Unidos
En América Latina el problema es reconocible pero el arreglo es distinto. Prácticamente no existe un equivalente de TEFCA para imagen: los programas nacionales avanzaron sobre datos clínicos estructurados vía FHIR, y la imagen diagnóstica permanece fuera de ese alcance. En la práctica, el intercambio ocurre por el portal de resultados de cada servicio, un enlace de visor web o —sí— medios físicos.
Eso deja una ventana concreta de mejora para quien gestiona un servicio de imagen, y no depende de política pública. Publicar acceso vía DICOMweb en el propio PACS o VNA, con autenticación adecuada, ya resuelve la mayoría de las solicitudes externas. Estandarizar la identificación del paciente y la nomenclatura de estudios reduce la fricción de encontrar el examen del otro lado. Y mantener el informe estructurado circulando junto a la imagen evita el escenario en que el médico recibe píxeles sin interpretación, un problema que se agrava cuando el paciente es el primero en ver el resultado, como mostramos al tratar los informes que llegan al paciente antes que al médico.
Limitaciones y qué observar
Tres advertencias. Primero, la función opera dentro de la comunidad Epic: es una ganancia enorme para quien está en ella y ninguna para quien está afuera, hasta que los estándares abiertos se adopten también del otro lado. Segundo, «un clic» en la interfaz esconde gobernanza: quién autoriza la recuperación, con qué base legal, con qué registro de auditoría. Tercero, importar automáticamente un estudio externo al PACS local plantea cuestiones de almacenamiento, deduplicación y reconciliación de identidad del paciente que ningún comunicado de prensa resuelve.
Aun así, la dirección es correcta y el precedente importa más que el producto. Cuando el intercambio de imagen en calidad diagnóstica por estándares abiertos se vuelva expectativa de mercado, el CD dejará de ser una molestia tolerada y pasará a ser señal de atraso técnico. Para el paciente que hoy camina con un sobre en el bolso, esa distinción es bastante concreta.

