La frase que irritó a la radiología
Radiólogos y neurocirujanos de Estados Unidos reaccionaron públicamente a una publicación del neurocientífico Andrew D. Huberman, profesor de neurobiología y oftalmología en Stanford, en la que defendió la resonancia magnética de cuerpo entero en personas sanas. El punto de fricción no fue el entusiasmo, sino una afirmación factual: Huberman dijo tener amigos neurocirujanos que realizan cirugías que salvan vidas «todos los meses» en pacientes que se hicieron el estudio por curiosidad. Los neurorradiólogos respondieron que eso simplemente no ocurre, y el intercambio expuso una tensión real sobre recursos de imagen y conflictos de interés.

Qué se dijo y quién lo dijo
El 1 de agosto, Huberman escribió a sus 1,8 millones de seguidores en X: «El tema de la RM de cuerpo entero es controvertido por razones obvias. Es costoso y hay muchos falsos positivos. Pero tengo amigos neurocirujanos que me dicen que hacen cirugías que salvan vidas *todos los meses* porque personas se hicieron una RM de cuerpo entero solo por curiosidad y encontraron problemas operables.»
El estudio lo ofrecen empresas como Prenuvo —alrededor de 2.500 dólares por examen— y Function. Ninguna sociedad médica recomienda la resonancia en personas sanas, alegando falta de evidencia clínica de beneficio y los riesgos asociados a estudios innecesarios desencadenados por hallazgos incidentales.
Un detalle que el reportaje de USA Today, publicado el 5 de agosto, volvió central: Huberman es asesor científico de Function, empresa de longevidad que entró en el negocio de la RM de cuerpo entero el año pasado al adquirir Ezra. Según el aviso en el propio sitio del neurocientífico, su trabajo incluye remuneración económica y participación en contenido patrocinado. No respondió a los pedidos de comentario del diario.
La respuesta de los especialistas
Francis Deng, neurorradiólogo y profesor asociado de Johns Hopkins, en Baltimore, fue directo: «Neurorradiólogo aquí. Esto es una fantasía.» En una publicación posterior desarrolló el argumento sistémico: «Popularizar la RM de cuerpo entero directa al consumidor sin indicación médica solo va a desviar recursos médicos críticos en este país. Tenemos escasez de radiólogos. Tenemos escasez de tecnólogos de RM. Las filas para resonancia se están alargando.»
Kurt Harris, neurorradiólogo de Santa Bárbara, California, fue más áspero: «Una mentira. En realidad, no existe ningún neurocirujano que le haya dicho tal cosa.» Pradheep J. Shanker, radiólogo de Ohio, agregó: «Ni un solo neurocirujano que yo conozca ha operado alguna vez a partir de esto. Supongo que es posible… pero es altamente improbable.» El cardiólogo intervencionista Shariq Shamim, de Virginia, apuntó al conflicto de interés y a la economía de la longevidad.
El contrapunto más informativo vino de un neurocirujano. Anthony DiGiorgio, profesor de la Universidad de California en San Francisco, explicó a USA Today: «Como neurocirujano, hay muy pocas cosas que operamos si son verdaderamente asintomáticas. Los aneurismas intracraneales no rotos son probablemente la única. E incluso ahí, los datos sobre el número necesario a tratar para que el tratamiento sea efectivo son extremadamente difíciles de determinar.»
El problema técnico del cribado en asintomáticos
La crítica no es corporativa, es estadística. Cribar una población con baja probabilidad pretest produce, matemáticamente, muchos falsos positivos, incluso con una prueba de excelente especificidad. Una RM de cuerpo entero evalúa decenas de órganos a la vez, y cada estructura examinada es una oportunidad adicional de hallazgo incidental. El resultado previsible es el incidentaloma: nódulo suprarrenal, quiste renal, lesión hepática, nódulo tiroideo, hemangioma vertebral; la mayoría irrelevantes, todos exigiendo una decisión.
A partir de ahí comienza la cascada: estudio complementario, seguimiento seriado, a veces biopsia. Cada etapa implica costo, riesgo de procedimiento y desgaste emocional. Dos radiólogos publicaron en mayo un editorial en JAMA recomendando que los consumidores eviten pagar por una RM de cuerpo entero, señalando justamente el riesgo de hallazgos inespecíficos con daño emocional. Antes, JACR publicó en 2024 editoriales enfrentados sobre cribar individuos asintomáticos, señal de que el debate es legítimo dentro de la especialidad.
Conviene reconocer el argumento del otro lado, porque existe y está bien articulado. Daniel K. Sodickson, exjefe de innovación en radiología del NYU Langone Health y hoy en Function, escribió: «En ausencia de datos claros sobre beneficios, los clínicos en actividad sienten claramente una fuerte obligación moral de proteger a los pacientes de un daño aún no cuantificado. Es una postura de principios como individuo. Sin embargo, si adoptamos ese enfoque de manera demasiado uniforme como campo, corremos el riesgo de ser meramente protectores en lugar de proactivos. Existe una tensión fundamental entre innovación y regulación, y acomodarse de forma simplista en cualquiera de los dos lados corre el riesgo de tirar al bebé con el agua del baño.»
Por qué la escasez de RM está en el centro
La parte más concreta del debate es la asignación. Cada hora de escáner ocupada por cribado electivo en una persona sana es una hora no disponible para estadificación oncológica, estudio de esclerosis múltiple o RM de próstata en un paciente con PSA elevado. No es un argumento abstracto: datos recientes muestran que herramientas de IA lograron reducir la espera por resonancia en más del 50% precisamente porque la cola es el cuello de botella estructural del sector.
El mismo razonamiento aparece del lado de la gestión. Los especialistas señalan que las ganancias de eficiencia pueden elevar los ingresos por escáner hasta un 60% sin comprar equipo nuevo, lo que refuerza que la capacidad de RM es un recurso escaso y disputado, no una mercancía abundante.
Hay además una comparación interna que merece atención. La RM tiene indicaciones de cribado bien establecidas en poblaciones seleccionadas: mujeres con riesgo genético elevado de cáncer de mama, por ejemplo, o la RM prebiopsia en sospecha de cáncer de próstata, cuyo problema hoy es la subutilización y no el exceso. La diferencia entre esos escenarios y el cribado indiscriminado es precisamente la probabilidad pretest.
Qué significa para la práctica
El modelo directo al consumidor se difunde por la vía del chequeo ejecutivo y la medicina de longevidad, en general como paquete privado. Para el radiólogo que recibe esa demanda, tres posturas son defendibles y compatibles con la buena práctica: documentar en el informe el carácter electivo y no indicado del estudio, aplicar criterios estandarizados de manejo de hallazgos incidentales en lugar de decidir caso por caso, y explicitar al paciente, antes de la adquisición, la alta probabilidad de encontrar algo que exigirá seguimiento sin representar enfermedad.
Un análisis publicado en Clinical Imaging mostró que los pacientes ya discuten la RM de cuerpo entero en redes sociales, lo que representa una oportunidad para que los radiólogos participen de esa conversación. Probablemente sea el mensaje más útil de este episodio: el debate ocurre en plataformas donde la especialidad tradicionalmente no está presente, y la ausencia del radiólogo deja el espacio a quienes tienen interés comercial en el estudio.
Qué falta para resolverlo
El impasse solo se resuelve con datos, y no existen. No hay ensayo aleatorizado que evalúe mortalidad en cribado por RM de cuerpo entero en población general, y un estudio así exigiría una muestra enorme, seguimiento prolongado y financiamiento improbable: las empresas que venden el examen no tienen incentivo para conducirlo y las agencias públicas priorizan intervenciones con mayor plausibilidad.
Mientras tanto, el sector opera en el vacío: una tecnología excelente aplicada a una pregunta para la que no fue validada, vendida con narrativa de prevención y financiada por quien puede pagar. La crítica de los neurorradiólogos no es contra la resonancia: es contra la transformación de una herramienta diagnóstica en producto de consumo sin la evidencia que se exigiría a cualquier programa de cribado poblacional. Hasta que esa evidencia aparezca, la respuesta honesta para el paciente que pregunta sigue siendo incómoda: no sabemos si ayuda, sabemos que va a encontrar algo, y no sabemos qué hacer con lo que encuentre.
Fuente: Radiology Business




