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Un error en el diagnóstico de cáncer de mama mediante estudios de imagen llevó a prestadores de servicios de radiología de Florida (EE. UU.) a pagar cerca de USD 7 millones y a modificar sus protocolos internos, luego de que una mamografía diagnóstica interpretada como benigna retrasara ocho meses la identificación de un tumor que evolucionó a estadio terminal. La decisión, difundida por el bufete Freidin Brown, P.A. el 24 de junio, cerró un juicio de ocho días y responsabilizó tanto al hospital como al grupo de radiología implicado.

Mamografía de mama densa con proyecciones CC y MLO en negatoscopio, que ilustra el cribado de cáncer de mama
La correlación entre el hallazgo palpable y la imagen es un punto crítico en la interpretación de mamografías diagnósticas.

Según los abogados de la demandante, el caso reúne varios puntos que suelen generar litigios en radiología mamaria: la interpretación de un hallazgo palpable como benigno, la comunicación de un resultado «normal» a la paciente y la demora hasta repetir los estudios. A continuación, los hechos difundidos y el contexto clínico que ayuda a entender por qué decisiones como esta son seguidas de cerca por la comunidad radiológica.

El caso y el veredicto de USD 7 millones

De acuerdo con la demanda, la paciente Deborah Higgs, entonces de 59 años, acudió al Baptist Medical Park, en Pensacola, el 8 de febrero de 2022, tras notar un nódulo palpable en la mama. El radiólogo Henry C. Lusane Jr., MD, vinculado a Acumen Medical Imaging & Interventional, interpretó las imágenes y clasificó el hallazgo como benigno. En octubre del mismo año, con el nódulo más grande y doloroso, Higgs regresó y recibió el diagnóstico de cáncer de mama terminal.

La paciente y sus representantes presentaron una demanda por negligencia médica y ganaron el caso el 5 de junio, tras ocho días de juicio. Según el veredicto, el Baptist responde por USD 5 millones y el grupo de radiología por los USD 2 millones restantes. «Como les dije a mis abogados desde el principio, era una prioridad para mí ver que hubiera responsabilidad, pero también asegurarme de que otras mujeres conozcan mi historia», declaró Higgs, según el comunicado del bufete. «Si mi historia y los cambios de política de este acuerdo ayudan a proteger aunque sea a una mujer, sabré que hice mi parte.»

La cronología clínica y lo que falló

También conforme a la demanda, Higgs se realizó en el Baptist tanto una mamografía diagnóstica como una ecografía mamaria después de la consulta inicial. Los abogados sostuvieron que el Dr. Lusane no habría examinado físicamente el nódulo, clasificándolo «negligentemente» como benigno. Posteriormente, el hospital envió una carta a la paciente indicando que sus resultados de imagen eran normales.

Cuando regresó en el otoño de 2022, Higgs fue derivada a un cirujano que, según su testimonio en el juicio, «reconoció de inmediato la gravedad de la situación» al realizar el examen físico. El médico detectó ganglios linfáticos axilares aumentados y solicitó estudios de imagen adicionales. De vuelta en el Baptist Medical Park, el mismo radiólogo reinterpretó los estudios, esta vez consignando «alta sospecha de malignidad». Una biopsia confirmó el diagnóstico de cáncer en estadio 4. Los peritos afirmaron que la paciente probablemente morirá de la enfermedad «como resultado del retraso evitable de ocho meses en el diagnóstico».

Desde el punto de vista clínico, el episodio refuerza un principio bien establecido en la mastología y la radiología mamaria: un informe benigno o normal no descarta el cáncer cuando el nódulo palpable persiste o crece. La conducta recomendada en estos escenarios implica correlacionar el hallazgo clínico con los métodos de imagen, usar categorías estandarizadas de sospecha (como el sistema BI-RADS) e indicar biopsia o seguimiento a intervalo corto siempre que la discordancia entre el examen físico y la imagen genere dudas. La evaluación con distintos métodos, como la comparación entre RM y mamografía en mamas densas, también puede ayudar a aclarar hallazgos sospechosos en escenarios más complejos.

Los cambios de política acordados

El Baptist habría intentado eludir su responsabilidad con el argumento de que el radiólogo era un contratista independiente en aquel momento. Sin embargo, los abogados presentaron mensajes corporativos internos de directivos del hospital que, según ellos, mostraron al jurado que la institución tenía «el control de los médicos que prestaban la atención» y que Lusane era «un agente del Baptist Hospital».

Como parte del acuerdo, Baptist y Acumen Medical Imaging/Pensacola Radiology aceptaron adoptar cambios de proceso para evitar la reincidencia. El hospital modificará sus formularios para que las pacientes que acuden a una mamografía diagnóstica reciban un aviso claro de que deben mantener el seguimiento con un médico aunque el resultado sea benigno o normal. Por su parte, Acumen exigirá que, cuando la paciente se presente con una masa palpable, el personal de enfermería le pregunte si desea ser examinada en persona por el radiólogo responsable de la interpretación.

La acción regulatoria

Además de la condena civil, la Junta de Medicina de Florida (Florida Board of Medicine) impuso una multa de USD 6.500 sobre la licencia médica del radiólogo, a pagar en 30 días, y ordenó completar cinco horas de educación médica continua en interpretación de imagen mamaria en el plazo de un año. Según el comunicado, Lusane no admite ni niega las alegaciones.

Lecciones para la práctica radiológica y la documentación

Para los servicios de imagen, casos como este suelen leerse menos como una disputa sobre un único informe y más como una alerta sobre los flujos de trabajo. Entre las prácticas citadas con frecuencia para reducir el riesgo están la estructuración de los informes con categorías estandarizadas, la correlación explícita entre el hallazgo palpable y la imagen, la recomendación objetiva de conducta (biopsia, seguimiento corto o evaluación adicional) y la documentación defensiva del razonamiento diagnóstico. En programas de cribado y diagnóstico, la doble lectura y los sistemas de apoyo a la decisión también se señalan como capas adicionales de seguridad.

La propia evolución tecnológica avanza en esa dirección. Los avances en tecnología de mamografía y el creciente uso de inteligencia artificial en la estimación del riesgo de cáncer de mama se estudian como herramientas de apoyo para reducir los hallazgos perdidos, sin sustituir el análisis del radiólogo ni la correlación con el cuadro clínico. Ninguna de estas herramientas, no obstante, exime de una comunicación clara con la paciente ni del seguimiento de los nódulos palpables.

Relevancia para el contexto latinoamericano

Aunque el caso ocurrió en Estados Unidos e involucra reglas jurídicas locales, los elementos centrales son universales en la radiología mamaria. Los servicios de imagen y mastología enfrentan los mismos desafíos de correlacionar hallazgos clínicos y de imagen, comunicar resultados de forma inequívoca y garantizar el seguimiento adecuado cuando un nódulo palpable persiste. La estandarización de los informes, el registro cuidadoso de la conducta recomendada y la orientación explícita a la paciente sobre la necesidad de volver, aunque el estudio se considere normal, son medidas que refuerzan tanto la seguridad asistencial como la protección jurídica de las instituciones y de los profesionales.

Los casos ampliamente difundidos como este tienden a acelerar la revisión de protocolos y la adopción de políticas más explícitas de comunicación y seguimiento, un movimiento que la comunidad radiológica sigue con atención para convertir las decisiones judiciales en mejoras concretas de proceso.

Fonte: Radiology Business